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martes, 9 de noviembre de 2010

CARLOS SOSA RABITO y AMALIA RUIZ DÍAZ - PERÍODO DE PLENA SOLIDÉZ: 1964-1990 / Fuente: HISTORIA DE LA CULTURA PARAGUAYA – 2ª PARTE.



PERÍODO DE PLENA SOLIDÉZ: 1964-1990
PANORAMA DEL ARTE VISUAL EN EL PARAGUAY DEL SIGLO XX


En la exposición de LOS NOVÍSIMOS los desafíos formales procedían de diversas experimentaciones e interpretaciones, del informalismo y el pop: "...buscaban, en el amplio espectro de posibilidades que se ofrecen, un lenguaje propio, probando distintas formas de expresión” (Blinder, 1997, 2º edición, 77).
En ese momento las conquistas formales de la etapa anterior ya se mostraban insuficientes para viabilizar las inquietudes y el atractivo que ejercía la rápida expansión estética de la cultura de masas en los años '60, que       consagra la crítica radical de medios y técnicas como acto de rebelión estética, así como la incorporación participativa del público y el contexto.
Por otro lado, y muy importante, el marco teórico-crítico que sopesaba el rumbo del proceso procedía de los críticos OSVALDO GONZÁLEZ REAL, JUAN  MANUEL PRIETO y OSCAR TRINIDAD.   
La presencia de LOS NOVÍSIMOSfue fugaz pero abrió otro momento en el arte paraguayo, tiempo de inicio de individualidades notables -al que se integrarían casi todos los componentes de este grupo- y consolidación de líneas experimentales de artistas del primer momento de la modernidad.


LA PINTURA

La muestra de xilopinturas (1963) de CARLOS COLOMBINO iniciaba uno de los capítulos más notables de la transformación moderna, lenguaje con el que trabaja hasta la actualidad y caracterizó todo el decurso de su producción plástica. A fines del sesenta, explora lo objetual, casi como un contrapunto, al filo y superpuesto a la serie del Torturado, La Ura, el General a cuerda...; obra que hacía expresa el compromiso socio-histórico de la imagen. Su contribución es fértil en toda su evolución, y encontraría en la Serie Paraguay (1986) el disparador que lo conduce a diversos formatos experimentales del siglo XXI, que se caracteriza por el replanteamiento del lenguaje y el giro hacia la instalación.
Por su lado, OLGA BLINDER, fiel a la figuración representativa, progresa hacia formas que integran su sesgo dibujístico y el color con diversos materiales y soportes hasta la exploración de las manchas en la década de los años '80.
A lo largo de su producción el contenido que le interesó fue la mujer inserta en la difícil historia socio-cultural del Paraguay. La pintura había alcanzado momentos descollantes en la obra de EDITH JIMÉNEZ: el color y la materia, acaso acariciada por el pincel y la espátula, oscilaba entre lo referencia) y lo autorreferencial; lo figurativo y lo abstracto; más que fines, fueron estrategias que desataron su profunda sensibilidad e instancias con las que entendió y simbolizó su propio mundo y el de los otros. El conjunto de su obra define uno de los sentidos del devenir histórico de la pintura contemporánea nacional.
Cuando en 1966 ENRIQUE CAREAGA empalma con el Op Art -liderado por Vasarely- en 1966, en París, su pintura toma un giro radical, aun considerando que en el año anterior, en Asunción, dio sus primeros pasos en una geometría de tipo óptico en blanco y negro, que sucedería a sus inicios informalistas con Los Novísimos. Además, exploró el campo objetual y el cinetismo. En otro momento, su obra daría lugar a lo que terminó denominándose "geometría fantástica". La pintura óptica de principios del año '70 derivaría en una corta estancia objetual: escultura en acero y madera policromada.
La incorporación de la perspectiva (1976) abre una dimensión espacial, la producción va de los "campos magnéticos" a las "vibraciones espacio-temporales", después vendrían las series de los "soles", entre otras. Su pintura reciente corresponde ya a los primeros años de la década del siglo XXI. En cuarenta años de trabajo, Careaga marca uno de los rumbos de la pintura paraguaya.
RICARDO MIGLIORISI (1948) irrumpe en el ámbito artístico a mediados de los años'60 y como muchos de los jóvenes de ese momento asistió al Taller de Cira Moscarda (1934-1984). Refiriéndose a la situación Escobar (1986,8) señala que "...La imaginería de Migliorisi se formó en ese ambiente y debe mucho al taller de Cira".
Su obra está marcada por el vigor expresivo que supo encontrar en el color, medio con el que investigó las distintas posibilidades cromáticas más allá de los modos de la modernidad, de cuyas prescripciones había tomado distancia. El largo tiempo pictórico asimiló los ambiguos principios de la creatividad y liberó impulsos: la irreverencia y el desborde en el gesto y el color festivo -a veces chillón y de diversa filiación estética- no eran mero juego sino la búsqueda instintiva de una herramienta efectiva que le permitiera criticar diversas dimensiones de la realidad de ese momento.
Con excepción del dibujo autónomo, el color integró toda su producción: lo objetual en sus distintas formas experimentales, la instalación -Las cantantes (1989), por ejemplo-; la cerámica; la efímera obra audiovisual Jayne hasta el Asco, 1968, con BERNARDO KRASNIANSKY-; el video -24 horas en la vida de Brigitta Von Scharkoppen, 1984, en conjunto con JUAN CARLOS MANEGLIA-; el vestuario y la escenografía...
La pintura de Migliorisi marca un tiempo particular en el concepto de lo pictórico y constituye todo un reto al futuro de ésta en el arte nacional.
Formada en la Academia de Bellas Artes de Buenos Aires, LAURA MÁRQUEZ (1929) muestra sus primeros trabajos en Asunción a fines de los años '50. En una segunda, en el año '62, la obra procede de los experimentos formales vinculados a la abstracción: la de cuño lírico y la de definición geométrica, ambas enraizadas en la estética argentina de entonces.
Seis Meses de silencio (1968), pintura sintética negra sobre tela, marca un momento significativo en el desarrollo de la abstracción, aunque, llamativamente, la definición formal osciló entre ser una pintura deudora de la tendencia minimalista o un objeto-pintura. Con todo, la obra cataliza la búsqueda abstracta y señala un porvenir.
Por su lado, Puertas inútiles (1967) -50 bastidores entelados móviles de 3.00 x 0.50 organizados en módulos- ponía en escena y madrugaba los primeros rudimentos de la instalación, tendencia que se desarrollaría con plenitud en los años '90.
Muy próximo a la definición del expresionismo abstracto primero, la obra de MICHAEL BURT (1931) buscó, después, en los modos constructivos y la síntesis abstracta, la imagen con la que se sumaría a la experiencia pictórica nacional. La serie Pequeña arquitectura (1966) inicia toda una exploración del color y la forma: el primero abrevando en la abstracción y la síntesis cromática del Minimal Art y la segunda interesada en la representación de la arquitectura. De hecho, esta es la obra con la que instala su imaginario y marca un momento singular en la plástica, en el que con coloridas arquitecturas "( ...) Burt nos propone la lectura de una historia hecha en detalles, en cálidos interiores, en la intimidad del hábitat paraguayo" (Prieto, Catálogo Michael Burt, 2007, 12).
Una nueva pintura despuntaba en los fines de los años '70 y se definiría en los '80: CARLOS COLOMBINO plantea la investigación de una figuración renovada con Reflexiones sobre Durero; la forma de la xilopintura abandona el esquema primero de la denuncia incisiva y se vuelca hacia la estructura y lo constructivo.
MIGUEL HEYN (1950-1987) explora con el acrílico una figuración inquietante, ubicándose a caballo entre lo preciso y lo ambiguo, interpretación casi crítica de una de las estrategias del surrealismo, o tal vez signo puro de su potente pulsión creativa. Allí donde los seres representados -a veces el hombre, a veces frutas, a veces animales transfigurados, a veces vegetales- , siempre la densidad del color y el valor construyen escenas densas y cargadas de erotismo.
SUSANA ROMERO (1938) con trazo firme y gestual imprime sobre la tela el ritmo constructivo de espacios; visiones enmarcadas en ámbitos que encierran tanto al hombre como a objetos en cautiverios o prisioneros del ritmo que marcan la sucesión de trazos y vacíos: escritura en clave cromática.
La tensión de la tela sobre bastidores abrió un camino a la pintura (1978) de OSVALDO SALERNO (1952). Luego, a fines de los años'80, plantea una pintura que se nutre de los signos espontáneos de los graffittis y funciona en el marco de la estética político-contestataria.
Por su lado, en los años '80, la obra de FÉLIX TORANZOS (1962) iría decantando procesos, y en su pintura se unen el uso del espacio investigado en clave de arquitectura, nunca literal pero sugerida en un punto o en un trazo inconcluso de línea, y la vibración del color. Una investigación de iconografías arquitectónicas y páginas de la escultura clásica desatarán un momento vigoroso de la imagen expresiva, anunciando su andar pictórico objetual -montaje e instalación- en los años '90 y los albores del siglo XXI.
Desprendida de su primera pintura de tinte académico,
MARGARITA MORSELLI (1952) encuentra a mediados de los años '80 un itinerario formal: del color aplicado con disciplina casi ornamental pasa, a inicios de los años '90, a investigarlo como materia y soporte de una figuración densa y ambigua que remite a ensoñaciones más que a lo real.
BERNARDO KRASNIANSKY (1951) integra el dibujo, la fotografía (1972), la fotocopia (1974) y el color en una imagen compleja, próxima a los preceptos analítico-conceptuales. En Asunción asistió al taller de Cira Moscarda y actualmente reside en Sao Paulo.
Otros pintores se inician en talleres, como los de OLGA BLINDER en el IDAP, La Escuela de Bellas Artes -que funciona desde su apertura en el año 1957 hasta la actualidad-, el Centro de Estudios Brasileños, Centros Culturales y otros provenientes del campo autodidacta. Promediando la segunda mitad de los años '80 el Centro de Artes Visuales del Museo del Barro reúne a jóvenes, en su mayoría, que experimentarán modos contemporáneos de la pintura. De ahí provienen KARINA YALUK (1958), OFELIA OLMEDO (1955), VICENTE DURÉ (1957), GILDA MARTÍNEZ YARYES (1957) y Claudia Boettner después de explorar distintas posibilidades de la pintura, pudiendo arraigar en tendencias que mejor concilien los intereses expresivos y los lenguajes históricos de la pintura. Pedro Agüero, procedente del mismo lugar, dejó una potente figuración pictórica inicial.
A medida que la pintura -y en su conjunto el sistema visual-evoluciona en el período de plena solidez fue adecuándose a las tendencias predominantes en la región, para abrirse paulatinamente hacia los comportamientos universales; cuestión que fue posible por la comunicación, en sus diversas formas, la orientación de una crítica madura -TICIO ESCOBAR, JESÚS RUIZ NESTOSA, OSVALDO GONZÁLEZ REAL, JAVIER RODRÍGUEZ ALCALÁ, ADRIANA ALMADA, entre otros- y la conformación de un inicial mercado de arte en la segunda mitad de los años'70, instalada con la economía del emprendimiento Binacional Itaipú.


EL GRABADO

Cuando se abre el Taller de Grabado "Julián de la Herrería", orientado por LIVIO ABRAMO, el xilograbado - más tarde se explorarían el litograbado y el grabado en metal- entra en un período de experimentación sistemática. Es oportuno recordar que el grabado tuvo sus inicios en el Paraguay jesuítico, y, bajo otras condiciones y función, hubo prácticas en el período de los López: uno integrado a los periódicos en Asunción, otro durante la Guerra Grande (1865-1870): "El Centinela", "Cabichuí" -avispa- y, después, "Cacique Lambaré" y "La Estrella". Desde los inicios, el taller reunió a la gran mayoría de los artistas que emprendieron con anterioridad la renovación de la plástica paraguaya. Y una vez aprendidos los rudimentos básicos de la disciplina, muchos de ellos lo tomaron como lenguaje alternativo a lo pictórico.
Una vez superados los desajustes de iniciación, la imagen de EDITH JIMÉNEZ evoluciona técnica y temáticamente hacia dimensiones gráficas que exploraban diversos grados de representación y abstracción, tanto en blanco y negro como en color. Ambas modalidades serían afectadas por el derrotero moderno del lenguaje universal del arte, adquiriendo la peculiaridad de su imaginario e interpretación. A su retorno de San Pablo -estuvo becada por el gobierno brasileño entre los años 1958/1960-, la imagen proviene de los desafíos que supone experimentar estrategias alternativas a la ortodoxia disciplinaria: las formas abstractas y la serie de los "troncos", en blanco y negro, desde los inicios de los años'60 hasta los albores de los años '70.
El color, a partir de impresiones múltiples, aparece en el año 1970, y fue evolucionando en series, por ejemplo, "Viento", "Puzzle", "Botella Mágica" y "Alquimistas" (Rodríguez, 2001). Esta última le significó el Premio Internacional de la Bienal de San Pablo (1975). El color y diversos grados de la síntesis formal fueron búsquedas constantes en toda su producción y deslindan uno de los momentos de notable calidad estética, moderna y contemporánea, de la gráfica nacional.
Además, desde su magisterio en el Centro Cultural Brasileño orientó a varias generaciones de grabadores, actividad que ejerció hasta sus últimos días.
En el año 1963, en circunstancias especiales, aparecen los Torturados, xilografía que definía el contenido humano-dramático y el rigor formal propio de OLGA BLINDER. En esta época la gráfica gira en torno a problemas socio-políticos: Lavandera, Marchante y otras situaciones de la mujer son representadas en estructuras de contenido constructivo ganadas a la resistencia de la matriz, y la relación figura-fondo permite ubicar el tema en un ámbito que remite a la realidad rural y urbana críticas.
En los años '70 se consolida una imagen que surge del juego ambiguo entre la gubia y la estructura natural de la matriz; en ese ámbito la figura se sobrepone al fondo y el cuerpo representado, que domina la imagen, surge de lo que sugiere la veta y de las alteraciones matéricas de la madera.
Un momento diferente constituye la serie de papeles: Homenaje a Artaud, Las puertas de JOSEFINA PLÁ, que exploran las posibilidades de la zincografía y la xilozincografía.
Sin continuidad trabajó la litografía, algo más el linograbado. La xilografía se extendió hasta fines de los años '80 y se hizo al mismo tiempo que la pintura, disciplinas en constante interacción conceptual.
Su obra buscó salidas personales y se mantuvo a prudencial raya del devenir de los ismos, al tiempo que marca un rumbo definido en la gráfica moderna.
LEONOR CECOTTO, fiel a su particular figuración naif y de algún arraigue kitsch, encuentra en la serie de xilografías Los novios (1971) un momento significativo de captación de acontecimientos cotidianos; temática que se alimentó de su particular manera de ver el mundo que la rodeaba. Cecotto, como casi todos los artistas, pasó por momentos próximos a la abstracción pero permaneció decididamente adscripta a la síntesis expresionista.
En esta línea se ubica, en su momento, la obra de JACINTO RIVERO. Sin embargo, su obra abreva más en su particular manera y sin subterfugios de ver la vida. Quizá con el contraste rotundo de blanco y negro señale los contrastes dramáticos, si no desgraciados, de los sectores desfavorecidos de nuestra sociedad campesina y urbana popular. Su obra forma parte de la evolución xilográfica moderna.
Muy próxima a esta situación, MIGUELA VERA busca en el orden formal expresar contenidos sociales y estampa imágenes con fuerte carga costumbrista.
Incursionando en la xilografía, en los años '60, CARLOS COLOMBINO explora el valor plástico-expresivo de las formas vegetales, en el año 1972 produce grabados superpuestos, al tiempo crea la Colección Circulante, con OLGA BLINDER. En España (1995), en el Taller de Manesi trabaja el grabado en metal.
LOTTE SCHULZ expone desde fines de los años '50, y luego de una figuración inicial su obra deriva hacia la síntesis abstracta. Con la serie Avestruces, Peces, Acuático, en los años '60, logra una especial gradación de transparencia y luces. El manejo técnico le permite trabajar la ilustración gráfica.
El dominio y la rigurosidad técnicos del xilograbado fue el sostén de la gráfica de FABIOLA ADAM (1946). Tanto en blanco y negro como con el color la imagen tradujo, en clave autobiográfica, su experiencia de la realidad natural y cultural de las que tiene una visión personal. Iniciada en esta disciplina estética en el año 1965, e integrando el Taller de Grabado del Centro de Estudios Brasileños, entre los años 1982-1992 junto con LIVIO ABRAMO y EDITH JIMÉNEZ, trabaja en arte hasta nuestros días.
Reticente con la ortodoxia gráfica, OSVALDO SALERNO comienza, a fines de los años '60, imprimiendo tuercas y fragmentos de madera, estrategia que funciona como alternativa a la estampación tradicional; de ahí en más
"(...) Toda la obra posterior de Salerno, aunque se proyecte tridimensional y espacialmente a menudo, incluye el pleito entre el signo y la cosa a partir de los artificios de la impresión que enfatizan siempre una distancia" (Escobar, 1999, 19-20). La impresión de objetos y su propio cuerpo, entre los años 1969-1983 define un largo periodo de investigación del sentido de la imagen sobre papel, para buscar, luego, en la pintura -1983- otra vía de expresión. A mediados de los años '90 la impresión se practica sobre tela de algodón. En la segunda mitad de esta década, y extendida hasta el fin de siglo su obra prueba el mundo de las citas, la de su propia obra y la de otros.
La propuesta de Salerno marca una época y una salida a los requerimientos de la complejidad estética contemporánea. Residiendo en el Brasil, NELSON MARTINESSI (1962) pasó por el magisterio inicial de LIVIO ABRAMO. En este país retoma el xilograbado y el aguafuerte, e imprime (2006) sobre papeles estampados comerciales. La impresión múltiple -casi siempre manual- fue denominada por el mismo artista Poligrafías.


EL DIBUJO

Si bien el dibujo estuvo siempre incorporado a la imagen pictórica en el proceso del arte paraguayo en la primera mitad del siglo XX, y aún subordinada al color en la imagen de los años '50 y "60, es en la década del '70 cuando conquista su autonomía plena; acontecimiento que certifica la exposición de JENARO PINDÚ en el año 1970, en la Galería Miró.
El advenimiento de la línea como alternativa al experimentalismo pictórico, objetual y de las primeras acciones -happenigs, performances...- que habían ocupado a la década anterior, planteaba un esquema representativo, casi común a cada uno de sus cultores, designada como figuración fantástica. A esta orientación gráfica se vincularía una que desarrolla esquemas geométricos y otra cercana a los principios del Op-Art, que ponían en otra circunstancia la tradicional dialéctica figuración-no figuración.
El dibujo potente y dinámico de Jenaro Pindú erige formas que aluden a construcciones y maquinarias, en un primer momento. Después la línea evolucionó hacia el mundo de la arquitectura y otras formas de la línea en sus grabados.
La línea se transfiguró en monstruosas figuras en la obra de RICARDO YUSTMAN (1942), de breve pasar por el dibujo. Por su lado, LUIS ALBERTO BOH (1952) plantea una reflexión compleja de la imagen representativa en el que la historia, la memoria y el sentido crítico de la realidad se superponen en la misma forma, y la entidad gráfica -la línea- entra en un régimen de relaciones e intercambio con otros medios: collage de medios que se superponen y tornan ambiguo al signo. Una búsqueda destacada correspondió a SELMO MARTÍNEZ (1949) cuyas figuras fantásticas constituyeron un capitulo significativo de la tendencia.
SUSANA ROMERO y JOEL FILÁRTIGA (1932) contribuyeron con la evolución del medio desde su propuesta personal.
MABEL VALDOVINOS (1945) investiga los efectos ópticos de la imagen dibujada con línea firme, fluida y precisa.
Se ubica muy cerca de los principios del Op Art. BERNARDO KRASNIANSKY, en la línea de la re figuración, propone un dibujo integrado al color y otros medios.
En tanto MIGUEL HEYN explota la economía ordenada y expresiva de la línea.
Aunque RICARDO MIGLIORISI en la segunda mitad de la década anterior haya trabajado la línea autónoma, ahora la integra con la materia y el color y la remarca más allá de su función gráfica.
Posterior a este momento, LUCIO AQUINO, JULIO GONZÁLEZ (1958), NELSON MARTINESSI, CARLOS ALMEIDA (1955), NICODEMUS ESPINOSA (1954), PEDRO FLORENTÍN DEMESTRI (1958), GABRIEL BRIZUELA (1957), entre otros, desarrollan su propio lenguaje.


LA ESCULTURA, LA FOTOGRAFÍA Y LOS MEDIOS AUDIOVISUALES

HERMANN GUGGIARI desarrolla gran parte de su obra en este período, confirmándose como la figura descollante y expectable en la creación escultórica. En el año 1969, la escultura en acero inoxidable PARTO mereció la atención de los sectores especializados en la Bienal Kaiser de Córdoba en el año 1965; con TRASCENDENCIA obtiene Medalla de Oro en la Bienal de San Pablo en el año 1971 y con la obra CRISTO, en la Iglesia María Auxiliadora en 1989, cierra el largo período de la dictadura. Su obra sigue desarrollándose hasta nuestros días.
HUGO PISTILLI también constituyó una propuesta en el marco de la escultura moderna en el país.
Desde la segunda mitad de los años '80, GUSTAVO BECKELMANN (1963) se posiciona con esculturas en bronce a la cera perdida, medio con el que la forma exacerba la expresividad de masa, luz y textura en el espacio. Investigando otros materiales -madera, vidrio, piedra-, su obra se extiende hasta nuestros días.
La fotografía, por su lado, que se desarrolló más en el ámbito del diseño gráfico, el periodismo y como medio de registro de la vida cotidiana social, con la exposición de JESÚS RUIZ NESTOSA (1941) en el año 1968, comienza su sistemático desarrollo y posicionamiento en el ámbito del arte. Pero es a fines de los años '80 cuando ésta integra el arte contemporáneo en el Paraguay y al filo del siglo XXI formaría fila entre las tendencias dominantes de la estética digital.
FERNANDO ALLEN (1959) expone desde 1985 y pronto su obra se integra a la producción fotográfica artística con trabajos documentales, entre otros.
En otro extremo, MARIO FRANCO (1954) atiende diversos aspectos de la realidad natural y social, en tanto desarrolla la enseñanza fotográfica en el Instituto de la Imagen desde el año 2006.
Mediando los años '80, JUAN CARLOS MANEGLIA (1966) presenta sus primeros cortometrajes: Presos, Espejos, Bocetos, son producciones que se originaban en una especial concepción de lo audiovisual. En la década de los años'90, asociado con TANA SCHEMBORI (1970), el audiovisual se consolida.


Fuente:
FRANCISCO PÉREZ-MARICEVICH , IGNACIO ROLDÁN MARTÍNEZ ,
RODRIGO COLMÁN LLANO , CARLOS SOSA RABITO y AMALIA RUIZ DIAZ
COLECCIÓN : LA GRAN HISTORIA DEL PARAGUAY, 17
© Editorial El Lector
Director Editorial: Pablo León Burián
Coordinador Editorial: Bernardo Neri Farina
Director de la Colección: Herib Caballero Campos
Diseño de portada: Celeste Prieto
Diseño Gráfico: César Peralta G.
Corrección: Nidia Campos
Portada: Gabinete de Pintura de Héctor Daponte.
Colección del Ateneo Paraguayo.
Fotografías de los Autores.
El Lector I: 25 de Mayo y Antequera. Tel. 491 966
El Lector II: San Martín c/ Austria. Tel. 610 639 - 614 258/9
Esta edición consta de 15 mil ejemplares
Asunción – Paraguay (162 páginas)



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OBRAS DE ARTISTAS DEL PERIODO ESTUDIADO:



CARLOS COLOMBINO



ENRIQUE CAREAGA



RICARDO MIGLIORISI



JENARO PINDÚ




HERMANN GUGGIARI


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lunes, 8 de noviembre de 2010

CARLOS SOSA RABITO y AMALIA RUIZ DÍAZ - LA RENOVACIÓN FORMAL EN EL PERÍODO DE ASENTAMIENTO: 1946-1964 / Fuente: HISTORIA DE LA CULTURA PARAGUAYA – 2ª PARTE.



LOS CAMINOS DE LA IMAGEN MODERNA
LA RENOVACIÓN FORMAL EN EL
PERÍODO DE ASENTAMIENTO: 1946-1964 



LA COMPLEJIDAD DE LA PERIODIZACIÓN


La exposición de OFELIA ECHAGÜE VERA en el Club Centenario, en el año 1946, marcó un momento crucial en la evolución de la imagen artística moderna en el Paraguay. Por un lado, cierra las propuestas de JULIÁN DE LA HERRERÍA (ANDRÉS CAMPOS CERVERA) y las del polaco WOLF BANDUREK: período de búsqueda inicial de la renovación plástica; y, por el otro, se abre hacia el proceso de renovación programática de la forma moderna, que eclosiona en la exposición del GRUPO ARTE NUEVO en junio de 1954, grupo que convocó en torno a los fundadores JOSEFINA PLÁ, OLGA BLINDER, LILÍ DEL MÓNICO Y JOSÉ LATERZA PARODI, a EDITH JIMÉNEZ, LEONOR CECOTTO, PEDRO DI LASCIO, JOEL FILÁRTIGA, entre otros.
En los primeros, el arte paraguayo encontró propuestas iniciales significativas de cambio: tanto la pintura, el grabado y la cerámica trabajadas por Julián De La Herrería serían ocasión de plantear un lenguaje personal renovador, cuyos primeros rudimentos los encontraría en la interpretación de la gran tradición occidental del arte y la cultura precolombina; en tanto, Bandurek, en la segunda mitad de los años '30, planteaba paisajes y retratos notablemente dramatizados, contrariando, si cabe, el esquema formo-expresivo tradicional, de buena factura académica, propio de las tres décadas precedentes.
En el segundo acontecimiento, en el marco de la PRIMERA SEMANA DE ARTE MODERNO PARAGUAYO, las obras -expuestas en vidrieras comerciales de la Calle Palma, desde Alberdi hasta Montevideo- eran un claro resultado del arrojo renovador de cada uno de los integrantes que se habían empeñado, cada cual a su manera, en superar los esquemas vigentes de la representación: el qué y el cómo, contenido y forma, buscarían una instancia formo-expresiva que les permitiera enlazar contenidos propios -identidad- con la forma universal moderna, al tiempo de salvar las distancias que los separaba de la avanzada moderna latinoamericana; experiencia que ya a comienzos de los años'20 había tamizado los principios modernos de cuño centro europeo, adecuándolos a sus necesidades e ideario propios.
Diez años después, en 1964, y cerrando el período de asentamiento (1946-1964), el grupo LOS NOVÍSIMOS, integrado por ENRIQUE CAREAGA (1944), JOSÉ ANTONIO PRATT MAYANS (1943), WILLIAM RIQUELME (1944) y ÁNGEL YEGROS (1943), muestra -en la casa comercial Martel- obras que sintonizaban con la estética proveniente de la cultura Pop norteamericana instalada en New York como novel centro de irradiación hegemónica cultural; enlace indirecto que se había establecido a través de los ruidosos acontecimientos bonaerenses originados en el Centro de Artes Visuales (1963-1969) del Instituto Di Tella (1958).
Además, importa recordar que es el año de la muerte de JAIME BESTARD, momento que señala un cambio de rumbo de la tradición pictórica primera en el Paraguay.
EL ALEPH (1992-1997) -galería y espacio de reflexión sobre arte contemporáneo-, formado por MARITÉ ZALDÍVAR (1955), KEKA ZALDÍVAR y PEDRO PEDROSA, reunió a FÁTIMA MARTINI (1959), MÓNICA GONZÁLEZ (1952), ALEJANDRA GARCÍA (1965), GUSTAVO BENÍTEZ (1959), JULIO GONZÁLEZ (1958), MARCOS BENÍTEZ (1973) y ENGELBERTO GIMÉNEZ en torno a nuevas inquietudes estéticas que pronto derivarían en la instalación como forma estética actualizada, de fuerte predominio en los años '90 y la primera década del nuevo siglo. Suceso que cerraría el período de plena solidez (1964-1990) del proceso moderno y apuntaría hacia la complejidad experimental de nuestros días.
Al cierre de la primera década del siglo XXI, el arte ajustó el horario con la evolución estética globalizada y abrió sus expectativas a las innumerables posibilidades de la producción simbólica jalonada por los medios tecnológicos avanzados y replanteamientos de los tradicionales.


LA RENOVACIÓN FORMAL EN EL PERÍODO DE ASENTAMIENTO: 1946-1964

TRANSVERSALIDADES E HITOS GUÍA

Con esta denominación hacemos referencia a la complejidad de las diversas situaciones y a la contribución de los artistas protagonistas que formaron parte del desarrollo histórico del arte paraguayo, modificando la regularidad y causalidad con la que tradicionalmente se determinan el sentido y significado de los períodos históricos. En nuestro caso, son factores que pueden explicar la marcha de lo estético en un medio donde lo moderno, en su primera evolución -desde los cuarenta hasta los sesenta- se había desarrollado con dificultades y retrasos, a veces saltos, propios de las situaciones emergentes iniciales. Por ejemplo, la relación indisoluble que plantea el movimiento moderno entre desarrollo socio-material, a saber, modernización, y lo estético, a saber, modernidad - que afecta e incluye a las diversas formas de producción simbólica- (Rodríguez, Catálogo Edith Jiménez, 2001), en el Paraguay no se había cumplido con exactitud; situación que fue salvada, en el caso que nos interesa, con esfuerzos y voluntad transformadora. De todas maneras, la coherencia del movimiento fue un logro de largo alcance y con contribuciones específicas de los artistas comprometidos con el gran proyecto de un arte ajustado a los tiempos modernos. Recordemos que la situación fue dando giros favorecedores notables en la medida que la mediterraneidad fue relativamente superada, pudiendo darse esta por el camino de las nuevas relaciones regionales, ante todo con la Argentina y el Brasil y el creciente proceso de globalización iniciado en la década de los años `60 con la denominada era de la satelización. Así y todo, lo moderno de primera hora fue más producto de una necesaria actualización de lo simbólico para representarnos y comunicarnos entre nosotros y el mundo, que la correspondencia con condiciones materiales específicas que prescribía en origen la ideología moderna.


LOS PROTAGONISTAS

JAIME BESTARD retorna de París en el año 1933 y se integra al proceso como pintor y como maestro en el Ateneo. Su obra se hace a la par de los primeros avatares modernos, llamando la atención por la peculiaridad cromática y compositiva, tal vez síntesis del postimpresionismo europeo ( Plá,1973), que pone a raya la tradición referencial: antes que representar, en términos de fidelidad al natural, la materia y el color son explorados en su dimensión autorreferencial; proceso lento y balbuceante que, después, acabaría en una síntesis notable de papeles pintados en la intimidad cómplice del taller, hecho público póstumamente. Quizá la diferencia generacional y desencuentros conceptuales expliquen su posición periférica al movimiento de renovación que despuntaría a mediados de los años '50. Pero mirado desde la distancia histórica, su obra cruza los primeros momentos de la renovación y constituye - amén de sus valores modernos intrínsecos- un elemento clave para sopesar y evaluar el sentido y el alcance de los primeros pasos de la transformación plástica.
OFELIA ECHAGÜE VERA retorna de Montevideo y Buenos Aires (1939-1941), luego de concluidos sus estudios de arte, e inmediatamente se integra al medio como artista y profesora de dibujo y pintura en el Ateneo. Su obra se caracterizará, tanto en dibujo como en pintura, por la importancia de la estructura constructiva de la imagen y la expresividad. Pero es en el desnudo donde se observa la organización de la forma y la preocupación por el equilibrio (Escobar, 1982). Y si bien no tomaría parte directa en el proyecto de renovación, es decir, no se identificaría con grupo alguno, sí contribuye, primero con su obra inmediata al retorno y, luego, como formadora inicial de artistas. Con todo, lo moderno inicial en el medio le debe el aporte diferente traído de su estada en la cultura rioplatense, que a esas alturas tenían procesados y adaptados principios modernos tomados del cubismo, por ejemplo.
En el año 1950, llega a Asunción JOÃO ROSSI, contratado por la Asociación Cristiana de Jóvenes para organizar su filial en Asunción (Escobar, 1982). Era un joven artista brasileño que pronto se integró al ambiente del arte de entonces, por sobre todo con los jóvenes inquietos. Su aporte es crucial en la formación del imaginario moderno si consideramos la información dada con ocasión de las conferencias dictadas en la Casa Argentina, en la Asociación Cristiana de Jóvenes y en el Centro Cultural Paraguayo Americano. Permaneció en Asunción durante tres años y en 1952 escribió, junto con JOSEFINA PLÁ, la presentación de la primera exposición de OLGA BLINDER; hoy ese documento -Arte Contemporáneo- puede ser considerado como lo más próximo a lo que los modernos llamaron MANIFIESTO.
Además, el ciclo denominado Curso de apreciación del arte pictórico y la presentación de imágenes de la estética avanzada constituyeron aportes iniciales importantes en la formación de la nueva mentalidad. De por sí, la contribución del brasileño abría una dimensión casi desconocida de la situación del arte en esos tiempos, además de alentar voluntades.
En el año 1956, el también brasileño LIVIO ABRAMO expone en Asunción, invitado por la entonces Misión Cultural Brasileña. Su muestra retrospectiva de xilografías generó el entusiasmo necesario como para comprometer un breve curso de xilograbado que tendría derivaciones cruciales en el futuro del arte en el Paraguay. El 5 de setiembre de este mismo año funda, con un grupo de artistas paraguayos, el TALLER "JULIÁN DE LA HERRERÍA”. Retorna a su país natal y a su vuelta en 1962 se radica definitivamente en Asunción hasta su muerte acaecida en 1992.
La obra de Abramo tomó dos cursos, uno que se desarrolla en torno a la formación de la nueva generación de grabadores: EDITH JIMÉNEZ, LOTTE SCHULZ (1925), OLGA BLINDER, ADELA SOLANO LÓPEZ, a los que se sumarían, después, JACINTO RIVERO y LEONOR CECOTTO; oficio que se extendió y atendió a las generaciones venideras de grabadores. El otro, se circunscribe a la evolución de su propia obra, página brillante del grabado en el Paraguay.
Otro momento significativo del magisterio de Abramo fue el curso de historia del arte dictado en la Misión Cultural, que había orientado en esta disciplina a muchos artistas, críticos e interesados del medio.
La obra gráfica y la obra formadora, en su conjunto, cubren treinta largos años del arte paraguayo, desde sus inicios modernos hasta la consolidación posterior.
La pintura y la gráfica de EDITH JIMÉNEZ atraviesan casi toda la segunda mitad del arte paraguayo del siglo XX. Pronto su gran sensibilidad para la forma y el color definirían una de las tendencias más sólidas en la pintura y el grabado modernos; disciplinas que había iniciado bajo el magisterio de JAIME BESTARD y LIVIO ABRAMO respectivamente. Como pintora había formado parte del GRUPO ARTE NUEVO -fue cofundadora- y su obra fue expuesta en las vidrieras de la Calle Palma en aquel junio de 1954, y da sus primeros pasos como grabadora asistiendo al crucial curso (1956) de LIVIO ABRAMO en la Misión Cultural Brasileña.
A partir de estos momentos la pasión por el arte la llevaría a explorar las posibilidades y los límites expresivos del color, la línea y el valor en los iniciales balbuceos de lo moderno. Comprender la obra de Edith es entender uno de los momentos hito de la pintura y el grabado contemporáneos en el Paraguay.
En el año 1948, OLGA BLINDER toma clases de dibujo y pintura con OFELIA ECHAGÜE VERA y en 1956 con LIVIO ABRAMO aprende los primeros rudimentos del xilograbado. De la primera tomaría la organización formal, del segundo la fuerza expresiva gráfica. Cuando en 1952 lleva a cabo su primera exposición en el Centro Cultural Paraguayo Americano, la obra Maternidad es una imagen que resulta de la pugna entre el rigor constructivo y la fuerza expresiva, casi desequilibrante, de alteraciones de la forma anatómica, cuestión que pone a la obra en el territorio de la expresividad y el drama.
Con ocasión de la muestra del GRUPO ARTE NUEVO -del que fue fundadora, como ya lo señaláramos-, la obra expuesta era ya un indicio de la búsqueda de lo expresivo en el rigor constructivo de la imagen, donde forma y color eran más deudoras de una autorreferencialidad, en proceso inicial de exploración, que de la sumisión a la representación de lo real, cuestión obsesiva y ubicada en el mismo meollo de la experimentación de lo nuevo. Con posterioridad, la inicial pintura evolucionó hacia las formas recortadas y pintadas en duratex, la complejidad matérica y la exploración de las manchas.
Más tarde, después del encuentro con LIVIO ABRAMO, el rigor técnico del grabado le enseñaría a conciliar sus emergencias expresivo-formales y las condiciones que imponía el nuevo medio: la madera, la gubia y la tinta de impresión.
La obra de OLGA BLINDER también se desarrolla en casi la totalidad de la plástica de la segunda mitad del siglo XX, y es un devenir que sirve de fondo y puede explicar en gran medida la consolidación de lo moderno, así como el derrotero de la plástica posterior.
LILÍ DEL MÓNICO estructura su obra sobre relaciones formales. La obra exhibida en las vidrieras de la calle Palma estuvo definida con el espacio plano y el significado de las relaciones formales. Este lenguaje con base en la organización formal estricta daría, posteriormente, lugar a representación de flores trabajada con materia densa y color.
IGNACIO NÚÑEZ SOLER trabaja desde los aòos'30 una imagen pictórica definida como ingenua. Sin embargo, consideraciones allende la etiqueta, la manera de alterar la hegemonía de la representación fracturando el espacio perspectivo, en el que lo representado sigue el orden de la memoria, el sentimiento y la importancia jerárquica, amén de la búsqueda instintiva de lo bello, confieren a la imagen una estructura que da cumplimiento a muchas de las afanosas búsquedas del signo moderno, acaso sin proponérselo.
Desde esta notable obra pictórica, producida a lo largo de casi seis décadas, lo simbólico moderno en el Paraguay se muestra como diferente, alternativo y espontáneo, capaz de desviar y burlar los mismos valores y preceptos teóricos modernos y reconducirlos hacia dimensiones de lo original, de lo que principia y emerge en el acto creativo puro.
En esta tendencia se ubicó la obra de PEDRO DI LASCIO, que trabaja, desde el año 1940 hasta su deceso en el año 1978, una imagen ingenua nutrida del color fauvista y de una especial geometría, ambos manipulados y adecuados a su particular imaginario.
La cerámica y la madera trabajada por JOSÉ LATERZA PARODI abrió un espacio de investigación de la forma escultórica moderna y acompañó el discurrir del proceso de renovación del arte. En sus inicios, la figuración giraba en torno a temas locales comprometida con la representación, para luego evolucionar hacia la síntesis formal abstracta, que exploraba una forma dinámica en el que materia, masa, espacio y luz adquirían un sentido abierto. Una muestra de esto es la escultura en cerámica esmaltada que había significado el Premio Arno de la Bienal de Sao Paulo en el año 1957, compartido con JOSEFINA PLÁ.
Formando parte de la exposición del GRUPO ARTE NUEVO, LEONOR CECOTTO -que ya había realizado su primera muestra de pinturas en Asunción en el año 1951- buscó en el orden plástico renovado su propia figuración. Más tarde se iniciaría con LIVIO ABRAMO en el xilograbado.
Como pintora explora diversos niveles de expresividad y síntesis, en ambas vías la imagen está cargada de misterio y ambigüedad. A fines de la década de los años '70 pintó flores cargadas de una extraña energía, quizá gestada en el tamaño desmesurado y el color intenso de la forma. Como sea, su obra parece haber sido influenciada por el experimentalismo y el desenfado kitsch de algún momento del Pop.
La obra de HERMAN GUGGIARI (1924) constituye uno de los momentos más significativos del decurso de la forma moderna en el Paraguay. A su retorno -uno de sus retornos- de Buenos Aires en el año 1954, donde había estudiado, trabaja con sistematicidad y su obra -por cierto, potente- busca en los diversos materiales -yeso, terracota, madera, metales- la consecución expresiva propia del momento y el material trabajado. En el metal encuentra la vía para consolidar la forma moderna escultórica hoy considerada como uno de los más altos momentos de la calidad plástica nacional. Desde la figuración representativa -capítulo obligado de la formación inicial de todo artista, cuando menos hasta hace poco tiempo-hasta los logros abstractos, la escultura del artista mostró cambios sustantivos en la expresividad formal.
Su obra tuvo reconocimiento nacional e internacional -KENNEDY, escultura premiada en la Bienal de San Pablo en 1965; Medalla de Oro en la edición XI de la misma Bienal en 1971- en varias oportunidades y hace de contrapunto a la hegemonía de las formas pictórico-gráficas en el medio.
CARLOS COLOMBINO (1937) produce una obra vigorosa y trabajada con rigurosidad. La xilopintura, la investigación de objetos, el grabado y los montajes le condujeron por diversos caminos de la forma moderna cuya investigación pronto había iniciado. De estancia breve en la abstracción, el siguiente momento referencial, por lo figurativo representacional, construiría una de las imágenes clave de lo moderno. La figuración le serviría para comunicar contenidos de abierto tinte crítico-político. Su obra es reconocida y considerada como uno de los capítulos centrales de la producción simbólica contemporánea latinoamericana.
Una contribución relevante y de profundo significado social constituye la creación de instituciones de arte, espacios cuyo objetivo es fomentar, difundir, conservar y educar en los diferentes modos de la cultura estética. Hoy, el Museo del Barro -fundado con OSVALDO SALERNO e YSANNE GAYET en 1979-, sin duda, constituye el espacio cultural de más relevancia en el país.
Finalmente, la transversalidad y la pervivencia de la obra de cada uno de estos artistas en el discurrir de lo moderno, condiciona la lectura que se pueda tener al sopesar la coherencia del proyecto y el compromiso e influencia sobre el fenómeno que comporta asumir el cambio de rumbo del arte en busca del sentido de lo colectivo en un determinado momento de la evolución histórica. Además, y muy importante, podemos entender que en el prolongado proceso de cada uno de ellos se produce la consolidación de lo moderno, que podría entenderse como la evolución de la imagen referencial -la representación- hacia lo autorreferencial -la abstracción- y la autonomía técnico-matérica. El proceso fue lento, pues la oscilación del par referencial-autorreferencial dificultaba la fluidez de la recepción de determinados contenidos, aquellos que necesariamente debían disparar el sentido y la función del arte: simbolizar la realidad de la sociedad subyugada por la dictadura militar (1954-1989) en ese momento iniciándose, desde un imaginario alternativo y libertario.
Recordemos, por último, que el oportuno aporte de ROSSI, ABRAMO y PLÁ permitiría depurar el concepto y rectificar el rumbo de la forma moderna. De la misma manera que la participación de artistas paraguayos en la Segunda Bienal de San Pablo (1953) actualizaría el imaginario y alentaría la búsqueda de lo nuevo.


Fuente:
FRANCISCO PÉREZ-MARICEVICH , IGNACIO ROLDÁN MARTÍNEZ ,
RODRIGO COLMÁN LLANO , CARLOS SOSA RABITO y AMALIA RUIZ DIAZ
COLECCIÓN : LA GRAN HISTORIA DEL PARAGUAY, 17
© Editorial El Lector
Director Editorial: Pablo León Burián
Coordinador Editorial: Bernardo Neri Farina
Director de la Colección: Herib Caballero Campos
Diseño de portada: Celeste Prieto
Diseño Gráfico: César Peralta G.
Corrección: Nidia Campos
Portada: Gabinete de Pintura de Héctor Daponte.
Colección del Ateneo Paraguayo.
Fotografías de los Autores.
El Lector I: 25 de Mayo y Antequera. Tel. 491 966
El Lector II: San Martín c/ Austria. Tel. 610 639 - 614 258/9
Esta edición consta de 15 mil ejemplares
Asunción – Paraguay (162 páginas)



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OBRAS DE ARTISTAS DEL PERIODO ESTUDIADO:



OFELIA ECHAGÜE VERA



JAIME BESTARD



OLGA BLINDER



WILLIAM RIQUELME

viernes, 5 de noviembre de 2010

CARLOS SOSA RABITO y AMALIA RUIZ DÍAZ - ARTE VISUAL EN EL PARAGUAY DEL SIGLO XX - PRIMERAS FORMACIONES: 1898 -1950 / Fuente: HISTORIA DE LA CULTURA PARAGUAYA – 2ª PARTE.


PANORAMA DEL ARTE VISUAL EN EL PARAGUAY DEL SIGLO XX
PRIMERAS FORMACIONES: 1898 -1950



PRIMERAS FORMACIONES: 1898 -1950


Como parte de los antecedentes de la tradición cultural del Paraguay encontramos los vestigios que fueron dejando los pobladores originarios consistentes en las viviendas, utensilios, enseres domésticos y objetos varios que fueron transformándose con el paso de los años, llegando a permanecer algunos de ellos hasta nuestros días.

La herencia más relevante que se trasmite de siglo a siglo es, sin lugar a dudas, el idioma guaraní. Otras herencias artísticas que forman parte de nuestra cultura son los testimonios del arte franciscano y jesuítico (arquitectura, pintura, grabado y tallas religiosas, así como altares, púlpitos, confesionarios).

Si bien el Dr. Gaspar Rodríguez de Francia no dio énfasis a la política cultural, esta tuvo sus inicios durante el mandato de don Carlos Antonio López. En esta época surgen las academias literarias y de matemáticas que se desarrollan con los arquitectos, instructores militares, profesores y otros técnicos europeos contratados específicamente para enseñar.

En la década del cuarenta llega al país el arquitecto ALEJANDRO RAVIZZA, quien se encarga de los proyectos de los edificios más emblemáticos de la época, tales como el Palacio de los López, el Teatro Nacional (hoy Impuestos Internos), Oratorio de la Virgen de la Asunción (Panteón Nacional) entre otros.
Durante este gobierno surgen los dos precursores en pintura: SATURIO RÍOS y AURELIO GARCÍA (Plá, Tomo I, 262).

Las ilustraciones de grabado publicadas en las páginas de los periódicos EL CENTINELA y CABICHUÍ, así como el idioma guaraní, fueron elementos estratégicos que, con gracia e ironía, lograban transmitir diversos mensajes a la población, especialmente aquellos que se refieren al enemigo. Varias matrices de estos grabados se mantienen hasta hoy en muy buen estado de conservación en museos estatales militares. "...esos grabadores (con la excepción de Saturio Ríos y Julián Aquino) eran autodidactas, improvisados: pero su auténtico entusiasmo los hizo crear una serie de grabados de un primitivismo encantador, verdadero monumento de humorismo y de espontánea gracia lineal y compositiva" (Plá, 1973,36).

A finales del siglo XIX surge nuevamente el interés por las artes a través de los pintores italianos radicados en el país como GUIDO BOGGIANI, HÉCTOR DA PONTE y el francés JULIO MORNET, quienes en el año 1895 fundan el Instituto Paraguayo, lugar en el que en 1898 se funda la Academia de Pintura y se da inicio al Primer Salón de Pintura, Diseño y Escultura. Esta institución tuvo, en un par de años, el apoyo del gobierno gracias a la masiva aceptación del arte en el medio social y cultural donde, en 1903, surgen los primeros becados. Así, fueron a Italia, PABLO ALBORNO, JUAN ANSELMO SAMUDIO, CARLOS COLOMBO, JULIÁN SÁNCHEZ y FRANCISCO ALMEIDA.

El 28 de marzo de 1909 abrió sus puertas el Museo Godoi hoy Museo Nacional de Bellas Artes bajo la dirección del propietario y coleccionista JUAN SILVANO GODOI (1850-1926).

Al regresar al país JUAN ANSELMO SAMUDIO y PABLO ALBORNO en 1909, realizan la primera exposición profesional y fundan la Academia de Bellas Artes (privada). Samudio es el pintor que se dedicó exclusivamente al paisaje, en tanto que Alborno abordó más la figuración.

FRANCISCO ALMEIDA y CARLOS COLOMBO son los primeros en dedicarse a la escultura, aunque al regreso de Europa, por factores económicos desfavorables, fue muy difícil desarrollar lo aprendido. Las obras de Almeida se encuentran en el Panteón de los Héroes, Plaza del Congreso, así como también en la ciudad de Pilar, Paraguarí, Pirayú, entre otros. Colombo la abandonó y se dedicó por completo a la arquitectura.

En la primera década del '900 llegan al Paraguay los intelectuales españoles VIRIATO DÍAZ PÉREZ, SERAFÍN MARSAL y RAFAEL BARRET, quienes dejaron aportes muy importantes a la cultura del país en diferentes expresiones.

Entre los años 1908 y 1914 parten por sus propios medios a Europa JULIÁN DE LA HERRERÍA (ANDRÉS CAMPOS CERVERA), MODESTO DELGADO RODAS y MIGUEL ACEVEDO.

Entre los años 1920 y 1930, JAIME BESTARD, VICENTE POLLAROLO y ROBERTO HOLDEN JARA. Los dos primeros van a Francia y el último a España.

En 1920, ANDRÉS GUEVARA sale del país hacia el Brasil y luego se traslada a la Argentina donde se desarrolla como diseñador. Con excepción de este artista, todos regresaron al país a ejercer la carrera artística.

JULIÁN DE LA HERRERÍA se inscribe en la Academia de San Fernando de Madrid en los talleres de pintura y grabado, en Italia desarrolla las técnicas del aguafuerte y aguatinta, en Francia durante seis aòos sigue ahondando en el grabado y en España se inicia con la cerámica; se especializa y se consagra obteniendo excelentes críticas.

MODESTO DELGADO RODAS experimentó todos los géneros de pintura. En su primera etapa pintó paisajes romanos y florentinos a los que dio continuidad con los paisajes bucólicos del Paraguay, especialmente de Villeta y el río que siempre está presente en sus obras. La representación de la figura humana es otro género que apasionó al artista. Los retratos nos hablan claramente de la fuerza interna y la importancia del momento sicológico del modelo. Fue el primero en incursionar en el desnudo como tema inspirador, según afirman sus críticos, luciendo en ellos impecable su técnica en la carnación.

MIGUEL ACEVEDO, dibujante caricaturista, eternizó en sus trazos firmes y exactos a grandes personajes de la época. La temprana muerte lo privó de completar su carrera (falleció a los 25 años).

JAIME BESTARD usó con habilidad y destreza el pincel y la espátula para distribuir los colores del óleo, la témpera, la acuarela o el pastel sobre los más variados soportes, logrando siempre dar a todos sus trabajos un alto contenido emocional. Su producción pictórica fue fructífera y sumamente variada. Logró desarrollar con gran maestría todos los temas: paisajes y patios, temas históricos, sociales y urbanísticos, retratos, desnudos, bodegones e infinidad de ensayos y bocetos.

POLLAROLO fue becado a Italia de 1929 a 1931. De regreso al país realizó numerosas obras (bustos, relieves) pero muchos de sus bocetos no pasaron del papel o de la maqueta por los costos prohibitivos de los materiales (Plá, 1973).

ROBERTO HOLDEN JARA "...desarrolla una pintura figurativa dentro de un realismo académico en el cual las conquistas de la pintura moderna están presentes en ciertas concesiones al ambiente y la luz. Es sin dudad una pintura adecuada para el propósito que guió su labor de captación de tipos indígenas en telas destinadas a un museo; pintura en la cual la fidelidad documental es de prima importancia" (Plá, 1973, 41).

En 1926 llega al Paraguay la española JOSEFINA PLÁ, casada con ANDRÉS CAMPOS CERVERA, para instalarse y trabajar incansablemente por la cultura paraguaya hasta su fallecimiento, ocurrido en 1999. Dictó clases de cerámica, incursionó en el periodismo, la literatura, el teatro, sin dejar de investigar en el Archivo Nacional sobre el pasado cultural paraguayo.

JUAN SORAZÁBAL (CHUCHÍN) abandona el país después de los disturbios sangrientos del 23 de octubre de 1931 y se radica definitivamente en Buenos Aires, donde se dedica a la caricatura y el diseño.

IGNACIO NÚÑEZ SOLER incursiona en el arte desde el año 1920 (Arte Actual del Paraguay), iniciándose en la decoración de obras, pero como pintor profesional expone desde 1931 en Asunción.

En el año 1933 se fusionan el INSTITUTO PARAGUAYO y el GIMNASIO PARAGUAYO para dar origen al ATENEO PARAGUAYO. Estos institutos y otros talleres particulares de pintura dirigidos por artistas becados han permitido la germinación del ambiente propicio al arte.

En 1936 llega al Paraguay el pintor polaco WOLF BANDUREK, quien introdujo un acento dramático y vital a las expresiones pictóricas, ausente hasta entonces en el arte paraguayo, según escritos de JOSÉFINA PLÁ.

Algunos artistas incursionaron en la expresión artística del mural que realizaron en variadas técnicas. El mismo ALEJANDRO RAVIZZA pintó uno de los primeros paisajes en el ornato del Salón del Club Nacional, (Plá, Tomo I, 262) hoy Banco de la Nación Argentina. JOSEFINA PLÁ y JULIÁN DE LA HERRERÍA realizaron importantes murales en el palacete de Rigoberto Caballero que datan de la década del '20.

Se conocen además los de PABLO ALBORNO, EDITH JIMÉNEZ, OFELIA ECHAGUE VERA, ADÁN KUNOS, OLGA BLINDER, JOSÉ LATERZA PARODI, ROBERTO HOLDEN JARA y CARLOS COLOMBINO, entre otros.

Algunos murales han desaparecido (por ejemplo los de la Dirección Nacional de Aduanas); otros de las décadas del '50 y '60 se encuentran en el Ministerio de Defensa, Colegio Nacional de la Capital, Instituto de Previsión Social, Emergencias Médicas, Teatro Municipal, Cementerio de La Recoleta, por citar algunos.


Fuente:

FRANCISCO PÉREZ-MARICEVICH , IGNACIO ROLDÁN MARTÍNEZ ,
RODRIGO COLMÁN LLANO , CARLOS SOSA RABITO y AMALIA RUIZ DIAZ
COLECCIÓN : LA GRAN HISTORIA DEL PARAGUAY, 17
© Editorial El Lector
Director Editorial: Pablo León Burián
Coordinador Editorial: Bernardo Neri Farina
Director de la Colección: Herib Caballero Campos
Diseño de portada: Celeste Prieto
Diseño Gráfico: César Peralta G.
Corrección: Nidia Campos
Portada: Gabinete de Pintura de Héctor Daponte.
Colección del Ateneo Paraguayo.
Fotografías de los Autores.
El Lector I: 25 de Mayo y Antequera. Tel. 491 966
El Lector II: San Martín c/ Austria. Tel. 610 639 - 614 258/9
Esta edición consta de 15 mil ejemplares
Asunción – Paraguay (162 páginas)


IMPORTANTE - PARA ENCONTRAR
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JUAN ANSELMO SAMUDIO



MODESTO DELGADO RODAS



MIGUEL ACEVEDO



JULIÁN DE LA HERRERÍA


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jueves, 11 de marzo de 2010

SEBASTIAN BOESMI - Exposición AVATARES DE LA FORMA / Texto: LA IMAGEN Y EL TIEMPO poe CARLOS SOSA.

Exposición AVATARES DE LA FORMA,
Artista SEBASTIAN BOESMI
(Enlace a datos biográficos y obras
en la GALERÍA DE ARTES del
Casa Mayor Galería de Arte, Setiembre 2009
.
.
SEBASTIÁN BOESMI - AVATARES DE LA FORMA
** Hay quienes prefieren obras cuyo contenido concierne a lo que generalmente verían en su experiencia cotidiana. En una anécdota, en un recuerdo, en una imagen que como tal, con entidad una y de lectura tanto obvia que se agota rápidamente, y otras prefieren lo ambiguo o lo diferente. Ninguna de las dos son caminos ciertos o equivocados, son maneras de representación y creo que hay una obra para cada tipo de persona y para cada manera de ver el mundo. Nunca vamos a entender la obra de un artista y es por eso que deberíamos abstenernos de pedir muchas explicaciones de la misma al momento de encontrarnos con ella y acercarnos a las diversas manifestaciones de arte por su valor estético y principalmente, por lo que nos cuentan. Y eso supone un gesto personal, una manera de compromiso a identificarnos como seres sensibles y de cierta manera aprehender la imagen por medio de lo que nos parezca interesante, o no. Al pintar, muchas veces no me interesa lo que represente, me interesan las relaciones que existen entre las múltiples y diferentes imágenes representadas. Las variadas lecturas, el gesto espontáneo, lo no pensado y la expresión de la línea y el color. No temo a la forma y trato siempre de llegar al límite o a lo escaso del plano. Una pintura es el resultado de muchas otras y por eso pinto, por que se que ya el arte no va a cambiar el mundo, pero si puede alterar lo que uno piensa de él. - SEBASTIAN BOESMI
(Fuente: Catálogo de la Exposición AVATARES DE LA FORMA, Casa Mayor Galería de Arte, Setiembre 2009)
**/**
LA IMAGEN Y EL TIEMPO
** Es posible que el sentido histórico de lo que retorna, de lo que vuelve, no necesariamente responda a determinaciones mecanicistas y a lógicas previsibles; idea que hoy encuentra su confirmación en renovadas concepciones de lo real y su complejo estado de legalidad. Así, discutir el acaecer de las cosas - en lo natural y cultural, se entiende- como regidas por lo azaroso e imprevisible es un lugar común en los ámbitos de reflexión especializados.
** Por mucho tiempo se pensó que los cambios en la imagen respondían a regularidades inquebrantables en el desarrollo de lo formal; esta indisimulable idea de progreso, como marcha hacia..., y deudora del hegelianismo, es lo que Clement Greenberg - y antes Duchamp- pondría en tela de juicio.
** Para este pensador, la marcha de la forma responde ante todo a una necesidad de ser interna y autosuficiente, cuya historicidad estaría más allá de la ley de causa y efecto. En este sentido, el conjunto de imágenes que presenta Sebastián Boesmi responde mejor a objetivos expresivos particularísimos que a modos remanidos de la forma historicista. De ahí que lo representacional, como contenido histórico, y separado de su tradicional oficio especular, hace visible el universo desbordante de la forma como entidad en plena metamorfosis, siguiendo la pauta dictada más bien por lo que rige a la fantasía visual y a los hábitos contemporáneos de la mirada: discontinuidad, fragmentación, dislocación, superposición, virtualidad...; elementos clave que a la larga acaban por definir el sostenido desafío entre lo ambiguo y lo definido como norma formalizadora substancial.
** Aun atribuyéndole una posible filiación surrealista, y sólo como horizonte histórico disparador, Boesmi, conscientemente o no, manipula dos de los componentes esenciales de la imagen y sus principios de relación: la línea y el color en el espacio de composición. En este manipuleo, y allende la "filiación comprometida", el artista puede socavar la espacialidad hasta deconstruirla por iteración del motivo o por el arrojado gesto de confiar en la resignificación instantánea del campo visual: el ritmo de figura-fondo puede incluso poner en el límite a la regularidad gestáltica de la forma, o el "olvido" y las rebabas del soporte, en su materialidad rampante, tensan el ritmo visual con la fuerza de vórtices.
** El arte de nuestros días, en porcentaje considerable, olvidó la dimensión placentera del arte al desplazar el valor plástico hacia lo conceptual como sentido último de lo visual.
** Este desplazamiento, tantas veces desproporcionado, devaluó la vocación plástico-visual de la forma artística y provocó una creciente desconfianza e inquietud, si no malestar, en la fruición artística y en el placer estético (De Fusco). Salvo una intención orientadora, como idea fundante, la obra que muestra el artista giró hacia la forma bella, pero aquella que se gesta en el retorno de los valores primordiales del color y la línea. Boesmi domeña el color no para cautivarlo en el esquema rígido de alguna forma mimética, sino para liberarla sobre la tela como entidad metérico-plástica y estimuladora, por sinestesia, del fruidor. Al tiempo, la línea se regodea en su extraña manera de administrar y figurar el tiempo en clave de forma. Finalmente, la obra en cuestión es además una transparente muestra de que hurgar en la historicidad del arte no implica, necesariamente, un remedo servil, sino el feliz descubrimiento de una punta de ovillo esperando a quien lo convierta en nueva urdimbre.
CARLOS SOSA - Asunción, agosto 27 de 2009.
**/**
SEBASTIAN BOESMI - 22/12/1980. Licenciatura en Artes Visuales por la U.N.A. Estudios de arte en The Art Student League of New York y Buenos Aires. Diplomado en Cultura Paraguaya. U.A. Participó en varias exposiciones colectivas y consta con 3 exposiciones individuales. En 2008 le fue otorgado el Primer Premio del Henrl Matisse. En el 2006 Segundo Premio del concurso de pintura Veuve Clicquot Ponsardin. 2004 Segundo Premio del concurso de Pintura del C.C.P.A. 2004 Premio Baviera Arte joven.


OBRA: PIANOS TOROS
Técnica: rotulador sobre lienzo
Medida: 60 x 60 cms. - Año 2009
Exposición AVATARES DE LA FORMA
.
Aquí podrá visitar la
en

jueves, 18 de febrero de 2010

CARLOS ALMEIDA - Obra: LOS VELADORES DEL AURA (De la serie) /

Obra: LOS VELADORES DEL AURA (De la serie)
Por
CARLOS ALMEIDA
(Enlace a datos biográficos y obras
en la GALERÍA DE ARTES del

.
COMENTARIO:
** “Almeida no pretende restituir el estatuto aurático del arte, ni siquiera busca estetizarla experiencia cotidiana, la inevitable banalidad de los enseres domésticos; su obra se detiene en esos desechos y los fuerza a adaptarse a sus experimentos mecánicos, a sus búsquedas de economizar la forma, aunque esta economía signifique un derroche de trabajo, un despilfarro de tiempo y de paciencia que sobrepasa, una vez más la mera funcionalidad de esos extraños objetos: todo está concebido para moverse, aunque fuere inútil ese puro afán; todo está diseñado para iluminar, aunque terminen molestando esas luces demasiado intensas o rebajadas hasta el borde de la oscuridad. Por eso, los veladores terminan expresando un anti-design: un nuevo desvarío de la función, una reafirmación de la forma más allá de cualquier pretensión autonómica suya” – Comentario de Ticio Escobar - Asunción, marzo de 2003.
**/**
LA POÉTICA DE LOS ENSAMBLAJES
** Una mirada más rigurosa puede develar el sentido y el contenido denso de la obra de Carlos Almeida, es decir, mostrar la compleja estructura de su poética.-
** ¿Son los veladores, como él los denomina, objetos o utensilios? La interrogante surge de la conocida antinomia inutilidad-utilidad, que tradicionalmente legitima la identidad de objetos y utensilios en la dimensión funcional de cada una de estas entidades. Almeida desplaza el problema al campo del arte y destraba las complejidades conceptuales, manipulando determinados principios de relaciones formales y funcionales.-
** Este juego primordial, constituyente básico de la obra, articula todo un mundo de alusiones y renitencias: los ensamblajes en el espacio y tiempo reales conectan con las estrategias de configuración de las construcciones espaciales del Constructivismo ruso, la lógica del diseño formal con la estética de la Bauhaus y el cosmos de sus reciclados al ready-made de duchamp y al object trouvé surrealista, evidenciados en el preciosismo técnico y expresivo de cada una de las obras. Por otro lado y con buena dosis de sutileza crítica, cuestiona el concepto y el sentido que estructuran el sistema de producción tecnológica masificada de la sociedad contemporánea y su peculiar hábito de consumo y desecho compulsivos, contraponiendo su personal y prodigiosa habilidad técnica artesanal y el gesto redentor de reciclaje de desechos.-
** Debray dice: "Con la mano no hay ruptura de carga carismática, el soplo creador se transmite directamente a la imagen fabricada, sin mediación intempestiva. Proximidades dichosas del cuerpo, intimidades fervientes del sí mismo. Los bellos y justos elogios de la actividad artesanal y de la destreza manual materializan, sin alternarla, la vieja noción de gracia demiúrgica..." (Vida y muerte de la imagen). La elocuente cita ilumina y allana el camino para comprender la calidad y la dignidad de la poética constructiva de Almeida. Cada obra es una entidad visual diferenciada, obtenida bajo rigurosos criterios de selección e integración de materiales y un pertinente diseño formal. Hay veladores de configuración abstracta, algunos remiten al mundo antropomórfico y otros a formas fitomórficas, materializados en los reciclados de metal, vidrio, plástico, piedra, aleaciones especiales, cerámicas... Además de sus dispositivos eléctricos todos están dotados de mecanismos que les permiten girar sobre un eje vertical, que les dota de una fascinante cualidad cuasi cinética, si cabe, invitando al observador a manipularlos y así participar de parte del genio creativo del artista.-
** Quizá estas rápidas consideraciones hayan descuidado otras dimensiones significativas del trabajo de Carlos Almeida, pero me basta con confirmar, desde la óptica de este análisis, que la calidad y la excelencia de estas obras, muy próximas a la pericia y preciosismo de orfebres, detentan una inexpugnable autonomía.
CARLOS SOSA RABITO, Asunción, febrero de 2003.
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