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miércoles, 17 de marzo de 2010

TICIO ESCOBAR - LA CERÁMICA POPULAR PARAGUAYA / Fuente: UNA INTERPRETACIÓN DE LAS ARTES VISUALES EN EL PARAGUAY.

Autor: TICIO ESCOBAR
(Enlace a datos biográficos y obras
En la GALERÍA DE LETRAS del
www.portalguarani.com )

LA CERÁMICA POPULAR PARAGUAYA
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Ya vimos que existía una cerámica indígena prehispánica. Las necesidades de la Colonia vieron en ella una posibilidad de resolver no pocos problemas prácticos, por lo que la antigua alfarería hubo de readaptarse a nuevas funciones y dejar otras. Pero ese proceso no rompió cierta continuidad de las formas ceramísticas, que asimilaron sin mayor dificultad los nuevos desafíos históricos, bien apoyadas en su fuerte arraigo colectivo. El resultado fue una nueva cerámica mestiza, de formas simples pero seguras, adecuadas a la concreta situación planteada por la Colonia. Es decir que, en cuanto insertas en un sistema productivo que le daba validez, la cerámica crece y se desarrolla como artesanía popular, hecho que no ocurre con la cerámica indígena, cuyos supuestos socioculturales se habían alterado fundamentalmente.
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Vasija colonial.
El borde superior tiene decoración dígito-pulgar
y el cuerpo está cepillado.
Tanto esta ornamentación como la forma de su base
recuerda aún la cerámica guaraní, pero las pequeñas asas laterales
y la estructura general de la pieza provienen ya de la Colonia.
Museo San Rafael de Itauguá. Foto: Francisco Corral.
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FORMAS
** Las antiguas formas indígenas consistían esencialmente en los yapepó (vasijas, ollas o urnas), los potes, escudillas o cazos, y los ña’ẽ (fuentes y platos), afectados todos ellos a fines domésticos, ceremoniales y festivales. La organización colonial requiere otros recipientes: jarros, cantarillas, vasos, botellones, tinajas, palanganas, etc., no demasiado diferentes a los propios o, en última instancia, a algunos tipos altiplánicos, siempre mucho más cercanos a la experiencia indígena. Y esta necesidad lleva a los reajustes formales que señalábamos. El caso del acriollamiento del cántaro, descrito por Josefina Plá, constituye un ejemplo ilustrativo: "El cántaro modificó sus formas...; se hizo un tanto más ancho de boca con relación al español, más estrecho con relación al indígena, denunciando su injerto dinámico; conservó su amplitud de panza, en contraste con el gálibo esbelto del cántaro manchego y levantino (alto y de escaso diámetro y base precaria), pero perdió sus asas" (10).
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Cántaro decorado con formas de cabezas humanas.
Museo San Rafael de Itauguá.
Foto: Francisco Corral.
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** Pero el aporte formal español no provino solamente de la necesidad de un reajuste a nuevas funciones, sino a la incorporación de motivos figurativos ausentes en la antigua cultura guaraní. Los nuevos temas no actúan sólo superficialmente, como elementos decorativos; también afectan la estructura misma de los tiestos, que deben readaptarse a los diferentes problemas que le plantea la necesidad de representar figuras animales o humanas. Las soluciones son, en general, simples y eficientes, y se encuentran siempre mucho más cerca de la concepción indígena de la forma que de la europea. Especialmente los botellones y los botijos o cantarillas adquieren con funcional naturalidad y rica imaginación formas humanas o derivadas de la fauna local. En este último caso, la preferencia por la representación de determinados animales configura un hecho interesante a través del cual debería buscarse una continuidad con la cultura indígena. Josefina Plá (11) hace al respecto una importante observación: señala, a partir del fenómeno de que la alfarería es siempre tarea femenina, la ausencia de animales ligados al mundo vivencial del varón (gallos, toros o caballos). Sin embargo, la persistencia semántica de cierta fauna -poco integrada a la práctica cotidiana femenina- nos hace suponer que, aparte del factor señalado, de indudable peso, pudieron intervenir otras condiciones vinculadas con la fauna mítica guaraní. Los gallos, toros y caballos no solamente representaban funciones masculinas, sino elementos culturalmente extraños, y es significativa la casi obsesiva presencia -mantenida hasta hoy- de animales como el armadillo, de poco probable connotación doméstica (que se repite, por otra parte, también en las tallas de madera de todas las comunidades indígenas que ocasionalmente practicaron esa artesanía y que, por lo general, tampoco representan animales criollos). Conste que la autora que comentamos, al referirse a los relieves que decoran la cerámica, señala la presencia de animales, como lagartos, ranas, tortugas, serpientes "en que se hacen presentes, salvando el hiato del tiempo, antiquísimas asociaciones mágicas (divinidades o signos de la lluvia, del agua, o simplemente asociados con este líquido o con el meteoro)"(12).
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Derecha: Botellón ictiforme cubierto de engobe y fumigado.
Procede de Itá. CAV/Museo del Barro. Foto: Jesús Ruiz Nestosa.
Izquierda: Cantarilla ornitomorfa con engobe rojo
y pintura blanca de caolín. Procede de Itá.
CAV/Museo del Barro. Foto: Osvaldo Salerno.
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** En el caso de la cerámica antropomorfa, la misma representa cabezas, bustos o figuras enteras, comúnmente sentadas, aunque últimamente han aparecido, especialmente en Tobatí, figuras de pie. La forma significativa es bien apoyada sobre la estructura del cacharro, asumiendo con inteligencia sus características: el tipo redondeado, o bien globular, de las vasijas es aprovechado para completar la percepción de una cabeza humana, sugerir formas femeninas o representar exagerados cuerpos; los vientres de las mismas se convierten en rostros o torsos; las asas sugieren brazos; surgen patas que representan piernas.
** La influencia de las formas hispanas determinó, además, la presencia de figurillas lúdicas, festivas o meramente decorativas. Creemos con Josefina Plá que las mismas tienen su origen en la iconografía religiosa de los "pesebres" o "nacimientos" españoles de las fiestas de Navidad y Reyes, y se vinculan con artesanías similares realizadas en otros países latinoamericanos. Es probable que dichas figuras correspondan a una modalidad bastante reciente de la cerámica popular; no hemos encontrado ninguna referencia a ellas durante la época colonial, ni siquiera en el siglo pasado. Con mucha libertad creativa las figurillas trascienden el de por sí flexible ámbito del "pesebre" local y se profanan en innumerables representaciones de actitudes y escenas cotidianas: mujeres lavando ropa u horneando chipa, burreras, madres con niños, jinetes, músicos, bailarines y, sobre todo últimamente, escenas eróticas. Muchas de ellas también representan animales; en este caso algunos son domésticos, en cuanto provienen del "pesebre": vacas, caballos, burros, ovejas, etc., y otros más librados a la fantasía popular: versiones criollas de dragones y leones.
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Derecha: Mercedes Noguera, Tobatí. Jarra antropomorfa.
El cuerpo de la vasija está decorado con manchas de engobe.
CAV/Museo del Barro. Foto: Jesús Ruiz Nestosa.
Izquierda: Marciana Rojas, Itá.
Cantarilla antropomorfa fumigada. C. 1960.
CAV/Museo del Barro. Foto: Jesús Ruiz Nestosa.
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** La confección de estas pequeñas figuras de barro supone un intuitivo manejo del ritmo espacial y la proporción; son formas ágiles y osadas que, según las alfareras, oscilan de un expresionismo primitivo a soluciones más delicadas y esquemáticas, y están cargadas de carácter y humor populares. Originariamente se habrían dado también en Tobatí, pero hoy sólo se las encuentra en Itá.
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Rosa Brítez, Itá.
Figurilla que representa una escena erótica.
Cerámica natural.
CAV/Museo del Barro.
Archivo DDI.
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TÉCNICAS Y PROCEDIMIENTOS
** Básicamente se mantienen las técnicas indígenas: el modelado a mano a partir del procedimiento denominado "colombín" (tira o cordón de barro que se va enrollando en espiral desde la base) y la utilización de hornos al aire libre. Se intensifica el uso del "engobe" que consiste en un lustre rojizo obtenido con óxido de hierro (itapytãnguý) que cubre el cacharro evitando su excesiva porosidad; además surge el fumigado para ennegrecer la cerámica. (Este efecto se consigue a partir de un procedimiento que consiste en impregnar las vasijas con humo de residuos naturales durante su cocción).
** También se mantiene la tradición indígena, según la cual la alfarería es una tarea exclusivamente de mujeres.
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Cántaro biglobular
con engobe rojo y decoración fitomorfa pintada con caolín.
Procede de Itá.
CAV/Museo del Barro.
Foto: Jesús Ruiz Nestosa.
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DECORACIÓN
** La cerámica mestiza conserva casi todos los sistemas indígenas de decoración e incorpora otros.
Se siguen usando:
-El engobe, que en realidad no constituía para el indígena un elemento estrictamente decorativo, pero que llegó a representar una posibilidad ornamental desde los efectos estéticos que produce su desigual distribución sobre la vasija.
-La presión de los dedos o la uña sobre la masa aún húmeda produce efectos determinados: la impresión digital y la técnica unguicular, usadas hasta hoy para fines decorativos.
-Las incisiones y estrías, practicadas con un objeto punzante, eran conocidas por los guaraníes y siguieron siendo utilizadas como elementos ornamentales.
-El fumigado continúa hasta hoy como un efecto decorativo, así como el quemado, conseguido por la presión de un palito de tártago sobre la vasija aún caliente.
-Los relieves, que ya eran usados con fines decorativos en cierta cerámica indígena (por ejemplo, los yapepó culinarios chiriguano, bajo influencia arawak, se adornaban con una o más hileras de protuberancias) se mantuvieron, tendiendo a volverse figurativos.
** Algunos sistemas ornamentales, como el corrugado y el escobillado, así como el uso de tinturas y lustres vegetales (por ejemplo, tintura de urucú, lustres de taravirutí o resina de palosanto usados por los chiriguano y los caduveo), fueron paulatinamente abandonados. Hoy, como únicas pinturas, se usan las blanqueadas -pintura de caolín (tobatí) aplicada en frío sobre la cerámica natural-, el engobe o el fumigado; en las figurillas pequeñas se suelen usar las lechadas de cal, o caolín coloreado con tintes de colores básicos. Otras técnicas, utilizadas por diferentes parcialidades, no fueron incorporadas al proceso del mestizaje; tal es el caso de la típica decoración guaná-mbayá consistente en la impresión de los hilos de caraguatá sobre la cerámica aún blanda, y la ornamentación caduveo con cuentas de vidrio o pequeños moluscos.
** Si bien las técnicas decorativas, en general, se mantuvieron, los motivos ornamentales fueron, en la cerámica criolla, suplantados por los de influencia hispánica. Así, la ornamentación abstracta y geometrizante de la cerámica guaraní cede casi absolutamente ante las pautas decorativas coloniales basadas en una figuración de lejana filiación barroca.
** Los relieves toman formas humanas o animales. Los cántaros suelen estar decorados con pequeños rostros 130 imágenes animales, generalmente reptiles o batracios (el tema de la rana perseguida por la serpiente configura una constante temática en el repertorio ornamental de la cerámica popular); muy raras veces las asas de las cantarillas toman formas animales, según soluciones muy cercanas a las altiplanas.
** La decoración no en relieve, sino lineal, aplicada con caolín o incisa, desarrolla generalmente motivos fitomorfos: flores y hojas entrelazadas, en esa esquemática versión mestiza de los antiguos diseños barrocos.
** Actualmente, la cerámica de tradición mestiza sólo se produce en Tobatí y, especialmente, en Itá. Anteriormente se producía también en Areguá, Ypacaraí, Ypané, Yaguarón y Altos (14).
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Vasija de cerámica producida en las misiones jesuíticas
para la ornamentación litúrgica.
La pieza está vidriada y fue encontrada en las ruinas de Trinidad.
Foto: José A. Perasso.
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** Es significativo que todos los centros ceramísticos se hallen ligados a lugares con tradición indígena: Itá, Tobatí, Altos e Ypané fueron asientos de indios; Areguá e Ypacaraí no constituyeron táva, pero se encuentran en lugares que, cercanos al lago Ypacaraí, eran preferidos por los antiguos carios para producir cerámica. La cerámica realizada en la zona misionera no ha tenido continuidad.
** En la cerámica de las Reducciones jesuíticas se advierte el típico desdoblamiento entre la práctica del indígena relativa a su vida cotidiana y la ligada a las funciones oficiales de la misión. Esta dualidad correspondía a la escisión entre el avá mba’e (propiedad del indio) y el Tupã mba’e (propiedad de Dios). Las formas productivas individuales, basadas en la propiedad del indio, se oponían a la explotación comunitaria: la "propiedad de Dios", que correspondía a criterios mucho más especializados, organizados y controlados.
** La cerámica producida comunitariamente en los talleres estaba organizada según los módulos socioculturales misioneros; en contra de la tradición guaraní, los talleres de alfarería estaban a cargo de varones y afectados a un proceso de producción masiva al servicio de las necesidades del consumo interno elemental y la exportación (cántaros producidos en Jesús de las Misiones se exportaban hacia las provincias argentinas de Corrientes y Santa Fe). Este sistema evitaba al máximo cualquier relación con las "antiguas costumbres" que, sobre todo en el caso de la cerámica, eran particularmente peligrosas (entierros en urnas, borracheras de los festivales de chicha y rituales antropofágicos). Sánchez Labrador describe escuetamente la producción de un taller de alfarería a mediados del S. XVIII: "Alfareros. En cada doctrina hay taller de alfareros que llaman ña’ẽ apoháva, los que hacen platos. Trabajan toda especie de vasos, propios de su oficio. También vidrian lo que quiere el misionero" (15). Esta producción de taller estaba desprovista de cualquier intención estética o creativa. Pero los talleres producían además cerámica para los usos del templo: baldosas, modelos para esculturas y vasijas, que estaban ornamentados en función de las necesidades del culto. En las actuales excavaciones en las ruinas de Trinidad, se acaba de encontrar en el sector correspondiente al templo, un gran vaso torneado y vidriado, afectado a la ornamentación de la iglesia o a fines litúrgicos. Pero, en general, la decoración de este tipo de cerámica corresponde a las pautas estéticas misioneras -que estudiaremos más adelante- y no al desarrollo de la iconografía ceramística mestiza que analizamos ahora.
** Paralelamente a la artesanía producida por los varones en taller, se siguió desenvolviendo otra, a nivel de avá, mba’e, a cargo de mujeres, con destino fundamentalmente doméstico. Sánchez Labrador deja constancia de este hecho; inmediatamente después del párrafo transcripto más arriba, escribe: "En sus casas trabajan ellas los utensilios que en este género necesitan..." y Peramás, enumerando las atribuciones de las mujeres guaraní, escribe que "ellas hacían de greda amasada cántaros, ollas, platos y vasos para uso doméstico" (16). Esta producción estaría más cerca de la cerámica popular que estamos estudiando, y de hecho se da cierto parentesco formal entre las mismas, pero acá entran a tallar las diferencias, que ya señalamos y sobre las que volveremos: la ausencia de mestizaje del indio de las Reducciones y un control mucho mayor de los jesuitas, aun en los dominios del avá mba’e. Y si en ningún campo el indio misionero tuvo posibilidades de desarrollar libremente sus potencialidades estéticas, el relativo a la cerámica no tiene por qué haber constituido una excepción.
** Esta producción se desarrolló, así, a partir de las elementalísimas necesidades personales del indio y sin mayor margen para libertades creativas. Las crónicas jesuíticas, al describir los enseres del indígena, mencionan más las calabazas ahuecadas que las vasijas de barro (17), y ninguno de los escritos de la época, generosos en detallar la cultura misionera, hace la menor referencia a cualquier posible decoración de esta alfarería utilitaria. La cerámica encontrada actualmente en las casas de indios en Trinidad (en los ya mencionados trabajos de excavación), tiene formas simples y una decoración muy elemental (escobillado, texturas semicorrugadas, bordes unguiculados, muy raros y rápidos signos incisos). Toda la profusión ornamental de las misiones, que tuvo, según vimos, influencia en el repertorio de la cerámica mestiza, prácticamente no afectó esta alfarería, que estaba totalmente al margen de las preocupaciones estéticas reservadas por los misioneros al esplendor de los templos.
** No estamos sosteniendo con esto que la administración civil de los táva promoviese una originalidad artesanal basada en las tradiciones indígenas. Itá constituyó durante la Colonia el principal centro productor y exportador, lo que supone que, oficialmente, la actividad alfarera constituía una industria de la administración civil. Los talleres civiles correspondían a los mismos principios que los misioneros, que desconocían totalmente cualquier particularidad cultural indígena"'.
** Por otra parte, el trabajo de los "oficios" estaba programado y administrado por el táva, y sus productos no se integraban a la vida cotidiana del indígena. Según Azara, la producción ceramística de Itá era considerada "comunal" y era la administración de los pueblos la que comerciaba la venta de cántaros y entregaba los "premios" a la alfarera.
** Sin embargo, ya observábamos que, de hecho, el sistema de los pueblos no era muy rígido: la progresiva convivencia criollo/guaraní, la expansión colonizadora y el siempre creciente proceso de mestizaje, no permitían un control administrativo tan cerrado como el jesuítico. De modo que la genuina cerámica popular crece al margen de los talleres, quizás en los dos días libres de obligaciones comunales que tenía la artesana, a través de la transmisión familiar de las técnicas, propagándose en la libertad "orillera" de los pueblos, en el rancherío de los indios-mestizos, entre la población rural de los vecindarios. Y, así, como prácticamente todo el arte paraguayo más auténtico, se desarrolla marginalmente y sin ningún apoyo oficial.
** Cuando analizamos el desarrollo de la cerámica, como el de las artesanías coloniales en general, lo estudiamos como un proceso continuo que llega hasta nuestros días. Obviamente, hubo evoluciones, pero también desgaste y pérdida de la tradición. Es demasiado conocido el hecho del debilitamiento de las artesanías populares por los cambios socioculturales que plantea el desarrollo de nuevas formas productivas. El arte popular es arte aplicado y tiene un sentido fundamentalmente funcional; cuando las necesidades para las que fue concebido se ven alteradas y las nuevas exigencias del mercado difícilmente puedan tener respuesta en un sistema artesanal, entonces se plantea la vigencia de sus expresiones. Como existe cierta autonomía de las formas estéticas con relación a su función utilitaria, muchas veces ellas continúan en el vacío, más allá de sus contenidos sociales concretos. Evidentemente, el fuerte arraigo de estas formas constituye una garantía de supervivencia, pero habría que considerar qué posibilidades de continuidad tienen en cuanto afectadas a usos prácticamente extinguidos. El hecho es que, al menos por ahora, las mismas continúan; es probable que el surgimiento de cierta demanda, motivada más por sus valores estéticos que utilitarios, haya contribuido a ello. Podría apuntalar esta posibilidad el hecho del resurgimiento de ciertas formas casi desaparecidas, y la aparición de nuevas, así como la proliferación de los elementos decorativos y de los temas animales y antropomorfos de las vasijas realizadas actualmente.
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Fuente: UNA INTERPRETACIÓN DE LAS ARTES VISUALES EN EL PARAGUAY por TICIO ESCOBAR, Editorial Servilibro, Asunción-Paraguay 2007 (630 páginas).
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Enlace a la GALERÍA DE ARTES
Amplio resumen de autores y obras
de las Artes Visuales en Paraguay.
Óleos, Acrílico, Técnica Mixta, Collage, Grabados
Xilopinturas, Instalaciones, Escultura, Audiovisuales,
Cerámica, Artesanías, Exposiciones
Libros y Artículos sobre la historia del Arte.

sábado, 6 de marzo de 2010

JOSÉ ESCOBAR - ARTE POPULAR CAMPESINO - MÁSCARAS DE RAÍZ DE TIMBÓ (Ciudad de Altos, Paraguay)

Máscaras de raíz de timbó
Artista: JOSÉ ESCOBAR
(Enlace a datos biográficos y obras
en la GALERÍA DE ARTES del
Registro: Enero del 2010










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miércoles, 30 de diciembre de 2009

PARAGUAY: ARTESANIA Y ARTE POPULAR. Autor: OSVALDO SALERNO / CENTRO DE DOCUMENTACIONES E INVESTIGACIONES DE ARTE INDÍGENA Y POPULAR.

PARAGUAY: ARTESANIA Y ARTE POPULAR
Autor:
OSVALDO SALERNO
CENTRO DE DOCUMENTACIONES E
INVESTIGACIONES
DE ARTE INDÍGENA Y POPULAR.
CENTRO DE ARTES VISUALES
/ MUSEO DEL BARRO.
Fotografías:
Francisco Corral, José Luis De Tone
y Juan Carlos Meza
Asunción-Paraguay,
(1ª edición: 1983 / 2ª: 1986 / 3ª: 1996). 61 pp.

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Edición realizada por el CENTRO DE DOCUMENTACIÓN E INVESTIGACIONES (C.D.I.). Esta institución, conformada por una base de datos, un archivo de imágenes y un centro de estudios acerca del arte campesino e indígena del Paraguay, depende del Centro de Artes Visuales / Museo del Barro de Asunción. La financiación de esta publicación fue hecha por ACCIÓN ECUMÉNICA SUECA (DIAKONIA).
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"Este trabajo de Osvaldo Salerno está orientado a facilitar una información clara y sintética acerca del Arte Popular del Paraguay. Desde sus orígenes y desarrollo en las diferentes épocas, hasta la actualidad, enfoca su problemática en una forma accesible y didáctica. Incluye, además, una clasificación de las artesanías según los materiales y las técnicas utilizadas"

PRESENTACION
** Este trabajo está orientado a facilitar una información básica y resumida acerca de las artesanías populares en el Paraguay basándose en sus características, su proceso de factura y sus áreas geográficas de producción. El enfoque hace hincapié en las artesanías actuales pero se refiere brevemente a sus origines, a su evolución histórica y a su conexión con las tradiciones que, en general, tienen un peso considerable aún en sus actuales realizaciones.
** Admitir el peso de lo tradicional no implica negar la validez de los procesos de cambio que afectan hoy a las producciones artesanales. Estas producciones expresan la dinámica compleja de sociedades rurales cruzadas por modelos de desarrollo económico y por nuevas pautas de conducta socio cultural. Muchos productos artesanales, en efecto, no pueden sustraerse a la influencia de nuevas imágenes, funciones y materiales que la cultura moderna acerca a los lugares más alejados.
** En este texto se trabajan exclusivamente las artesanías producidas por sectores campesinos y suburbanos de la Región Oriental del Paraguay. Obviamente este recorte no significa desconocer el potencial creativo de las etnias indígenas así como el de las varias comunidades de orígen extranjero instaladas en diferentes zonas del país (japoneses, menonitas, alemanes, brasileros, etc.) Sin descalificar, pues, el valor de esas expresiones, este estudio circunscribe su objeto de análisis a la producción específicamente derivada de los procesos de colonización hispánica que, entre el S. XVI y comienzos del XIX, afectaron básicamente el área de influencia de Asunción y las Misiones jesuíticas.
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ARTESANIA Y ARTE POPULAR
** A los efectos de este trabajo, y en sentido amplio, el término "artesanía popular" se refiere al conjunto de manifestaciones producidas como exponentes de su cultura por diferentes pueblos (comunidades, sectores sociales, minorías, etc.). Esto significa que la artesanía popular mantiene lazos profundos con la tradición e implica siempre un cierto elemento de identificación comunitaria (en principio, la comunidad se reconoce a través de su práctica artesanal).
** Ahora bien, no todas las manifestaciones artesanales alcanzan a ser artísticas. Según este criterio, estamos manejando una distinción entre el concepto global de "artesanía popular "y el más restringido de "arte popular". El primero se refiere genéricamente a productos tradicionales realizados manualmente y a partir de un determinado nivel de destreza, ingenio y habilidad. Mientras que el término "arte popular" se aplica sólo a las artesanías que alcanzan determinados niveles de expresividad estética. Definimos acá a la expresividad estética como determinada por la calidad de las formas, el ajuste de las técnicas y materiales y la densidad de los contenidos.
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ORIGENES Y DESARROLLO
** Hasta aproximadamente la década de los años cuarentas, la producción artesanal no despertó en el Paraguay el interés de los estudiosos, los cronistas y las instituciones públicas. La poca importancia concedida a este rubro determinó una carencia a nivel de registros y documentos referidos a los objetos artesanales.
** Esta situación, unida al hecho de que la mayor parte de tales objetos corresponda a productos de uso cotidiano realizados con materiales perecibles, promovió la escasez de piezas suficientes y de documentos que puedan constituírse en bases de un estudio cronológicamente ordenado.
** No obstante, la fuerte continuidad de las formas de la artesanía popular permite un acercamiento a su desarrollo. Es clara la relación formal que existe entre muchas expresiones de la cultura popular actual y las que corresponden a la época colonial y al siglo XIX. Esa relación permite suponer la existencia de líneas comunes de crecimiento.
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A. EPOCA COLONIAL
** A pesar de la confluencia de varias etnias en el territorio paraguayo en el momento de la llegada de los españoles, la colonización recayó en forma sistemática sobre los guaraníes.
** Originalmente los guaraníes practicaban artesanías vinculadas a funciones rituales y utilitarias. Las primeras (las pinturas corporales, el arte plumario y las ligadas a significados mágico-religiosos) fueron erradicadas por el proyecto colonizador por ser consideradas como incompatibles con el mismo, mientras que las segundas, (la cerámica y los tejidos), reformuladas, fueron aprovechadas para las nuevas funciones coloniales. Estas funciones plantearon, a su vez, la incorporación de nuevas técnicas y materiales y el surgimiento de artesanías hasta entonces no existentes, la catequesis evangelizadora promovió el desarrollo de toda una artesanía utilizada para el culto (talla en madera, platería, tejidos y encajes, cueros etc.)
** La mano de obra artesanal del indígena se organizó fundamentalmente de dos formas: la organización civil con ayuda de algunas órdenes religiosas (esencialmente franciscanas) y las específicamente misioneras manejadas por la Compañía de Jesús. La primera, menos rigurosa que la jesuítica, se estableció a través de los talleres de oficio de los pueblos indios (táva). Allí se enseñaba al neófito los oficios orientados a satisfacer las necesidades elementales de la Provincia.
** Ticio Escobar sostiene que como los talleres jesuíticos eran más organizados y sistemáticos en la aplicación del proyecto colonizador, el control era más estricto y, por lo tanto, el margen de creatividad más limitado. En este sentido el autor apunta que es a partir de los talleres de los táva -debido a la flexibidad de un sistema menos estricto en su control y al rápido proceso de mestizamiento que permitía su mayor integración a la población provincial- que se crearon las bases para una expresión propiamente mestiza, surgida fundamentalmente al margen de los programas oficiales tanto civiles como religiosos. Esta marginalidad de la artesanía popular se volvió un rasgo propio de la misma que pasó a caracterizarla desde entonces (1).
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B. EPOCA INDEPENDIENTE (SS. XIX)
** Es probable que el enclaustramiento del país decretado por el Dr. Francia pudo haber provocado el impulso de ciertas manifestaciones artesanales con raíces coloniales a fin de abastecer la demanda local (2). Pero durante su gobierno no se contó tampoco con una política cultural que promoviese expresiones creativas; es más, hay indicios de que ciertas manifestaciones populares habrían sido prohibidos (máscaras usadas en determinadas festividades) y es lógico suponer que la artesanía usada durante la colonia para la suntuaria religiosa haya sido limitada.
** Durante el gobierno de los López, tanto la apertura comercial como la gradual consolidación de un gusto más refinado, aunque promovieran la introducción de elementos importados de Europa y del Río de la Plata (porcelana, loza, tejidos, joyas, muebles) y la difusión de modelos de dichas metrópolis, de hecho no llegaron a desplazar a las artesanías profundamente arraigadas en la cultura local. Es probable, incluso, que el espíritu de lujo y boato -antes sólo ligado al culto religioso- se desplazara también hasta los usos cotidianos de la clase pudiente criolla. Por ejemplo, la utilización del ñandutí y otros encajes, anteriormente usados específicamente como parte del ritual religioso, se habría extendido hasta formar parte del ajuar familiar del criollo. Por otra parte estas condiciones afectarían específicamente a Asunción y sus alrededores y muy difícilmente habrían incidido sobre las artesanías de áreas rurales que siguieron desarrollándose en forma marginal.
** La Guerra de la Triple Alianza (1865-70) significó una conmoción profunda para la cultura paraguaya. Ciertas artesanías sobrevivieron a la destrucción fundamentalmente porque estaban ligadas a funciones utilitarias elementales y, como señala Josefina Plá (3), referidas a la práctica femenina (ya que casi toda la población masculina adulta fue exterminada por la guerra). Así, la cerámica y los tejidos, tradicionalmente a cargo de mujeres, se reponen más rápidamente y crecen con más fuerza que otras artesanías, como la talla y el forjado de metales, practicadas por varones.
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C. EPOCA ACTUAL (S. XX)
** Es probable que desde comienzos y hasta mediados de este siglo la recuperación del progreso productivo (en el que en parte incidieron ciertos movimientos inmigratorios de posguerra) hayan promovido el incremento de aquellas artesanías vinculadas a fines utilitarios. Especialmente la cerámica y los tejidos, de uso personal y doméstico, debieron haber recibido un nuevo impulso no sólo en cantidad sino también en variedad (nuevos motivos y nuevas técnicas, por ejemplo, crochet) a partir del desarrollo de las necesidades dentro de patrones aún tradicionales de consumo.
** Aproximadamente desde mediados de siglo el avance de la utilización de objetos de consumo industrializados y una aceleración del ritmo de urbanización provocan el debilitamiento de pautas socio-culturales campesinas y un gradual y luego acelerado desarrollo de formas de artesanía híbrida que incorpora nuevos modelos, elementos y técnicas. Pero paralelamente se va produciendo un fenómeno de valorización y toma de conciencia de la cultura popular por parte de diferentes sectores de la sociedad y de la administración pública, anteriormente mantenidos al margen de cualquier preocupación por la misma. Esta actitud implica de alguna manera la apreciación de los valores estéticos de la artesanía independientemente de sus funciones utilitarias. Por otra parte, esta situación provoca una nueva demanda y facilita la emergencia de un nuevo mercado. A partir de estos hechos no se buscan tanto los objetos artesanales para ser usados sino en cuanto se los consideran como piezas de colección o elementos decorativos. Este factor que incide en la producción de la artesanía popular presenta riesgos, abre posibilidades y plantea nuevos desafíos a resolver. Por un lado, puede conducir a la proliferación del souvenir turístico o a la producción meramente esteticista despegada de sus funciones originales. Por otro, abre la posibilidad de que se creen respuestas que enfrenten las nuevas situaciones al margen de las alternativas citadas.
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CARACTERES DE LAS ARTESANIAS
A. Según queda señalado las artesanías paraguayas surgen fundamentalmente de un proceso de popularización de los "oficios" aprendidos en los talleres coloniales (provinciales y religiosos). Esta artesanía desarrolla actualmente modelos ya utilizados por los indígenas o iniciados durante la colonia: se mantienen las formas y funciones esenciales con los cambios derivados del desarrollo socio-económico.
Prácticamente toda la artesanía actual deriva de la producida en la colonia.
B. Las artesanías populares son fundamentalmente rurales y se desarrollan dentro de las pautas socio-económicas de cierta población campesina del área oriental del Paraguay como una prolongación de sus zonas originarias: antiguos asentamientos coloniales (periferia asuncena y zonas aledañas a pueblos misioneros).
C. La materia prima utilizada no sufre demasiadas transformaciones; es muy poco elaborada y la tecnología es elemental prescindiendo de todo instrumental sofisticado. Por ejemplo, la característica cerámica popular se elabora sin torno utilizando el sistema del colombín y del modelado (las culturas americanas desconocían originariamente la rueda); al adoptarse la talla fue trabajada con cuchillos elementales, los objetos se realizan en telares sencillos (trama y urdimbre) con hilos hilados a mano y los trabajos en metal se realizan fundamentalmente laminándose por amasamiento de martillado (casi nunca por fundición).
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SITUACION ACTUAL DE LAS ARTESANIAS
** El desarrollo actual de los sistemas socio-económicos y los cambios culturales plantean el problema de la vigencia de las artesanías. Actualmente muchas manifestaciones de las mismas mantienen sus formas más allá de las funciones utilitarias de las que dependían originariamente y continúan con un sentido meramente decorativo o como expresión estética casi autónoma. Por otra parte, la calidad estética de las formas artesanales se ve disminuida en ciertos casos por un nuevo gusto suburbano que aún no ha consolidado elementos propios y, por lo tanto, carece de formas expresivas bien ajustadas (Este fenómeno se produce en parte por la reciente urbanización de zonas aledañas a la capital que conforman con la misma cierta característica continuidad cultural).
** En otros casos, sin embargo, cuando este fenómeno se ha afirmado en cierta tradición, es capaz de producir expresiones con un carácter decididamente propio.
** La situación recién comentada puede ejemplificarse claramente en el caso de la producción ceramística considerada en sus tres áreas de desarrollo actual:
Museo del Barro.
1. TOBATÍ. La práctica alfarera heredada de los pueblos precoloniales se desarrolla en compañías (pequeñas comunidades) alejadas del centro urbano donde conservan pautas socio económicas netamente rurales; acá podemos notar que la producción artesanal mantiene sus modelos tradicionales y sus aportes nuevos con un alto nivel de expresividad.
2. ITÁ es un centro ubicado a 30 Kms. de la capital que últimamente se encuentra sufriendo un acelerado y desparejo de urbanización. En Itá se advierten dos módulos productivos: el primero corresponde a las artesanías ubicadas en las compañías alejadas del centro de la ciudad y algunas, que aún instaladas en el radio pueblerino, conservan pautas tradicionales de producción y un buen nivel estético. El segundo corresponde a la manufactura de artesanas más integradas al proceso de crecimiento y que reciben mayor contacto urbano. En general estas manufacturas acusan una dualidad que se traduce en un deterioro de las artesanías sin lograr que las nuevas formas alcancen un nivel expresivo significativo.
3. AREGUA, ubicado en un radio muy cercano a la capital recibió el contacto de las pautas culturales urbanas en techa anterior y en forma sostenida. Este hecho permitió que dichas pautas fuesen mejor asumidas hasta el punto que haya desaparecido toda cerámica tradicional y se haya generado una nueva cerámica, incluso con una técnica diferente (torno, moldes y pintura sintética), que, aunque manifiesta valores de la cultura ciudadana, en algunos casos ha asimilando los mismos y cuajado en formas significativas y de amplio consumo popular.
(1) V. Escobar, Ticio. "Una interpretación de las artes visuales en el Paraguay". T.I. Colección de las Américas - Cap. IV. Asunción, 1982
(2) Rengger, cronista europeo del siglo XIX, sostiene que dicho enclaustramiento promovió el desarrollo de los tejidos de lana y significó un impulso para la utilización del teñido a base de productos vegetales del país.
(3) PLA, Josefina. Las artesanías en el Paraguay. Comuneros, Asunción, 1969. Véase además de la aut. cit. La cerámica popular paraguaya. Edición del Centro de Documentación e investigaciones del C.A.V. / Museo del Barro. Asunción, 1994.
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CLASIFICACIONES DE LAS ARTESANIAS
** Tomamos como base para esta clasificación el proceso y la materia de elaboración artesanal ya que uno de los principales elementos que definen el carácter de la artesanía es su calidad de objeto producido unitaria y manualmente.
A. TEJIDO: A.1. Lana: a. Ponchos / b. Chales / c. Fajas / d. Mantas / e. Jergas. - A.2. Fibras vegetales: a. Algodón: a.1. Hamaca; a.2. Encaje yu; a.3. Poyvi; a.4. Ñandutí; a.5. Ao poí / b. Tejidos en palma: b.1 Sombrero piri; b.2 Cestos; b.3 Abanicos; b.4 Palmas de Domingos de Ramos.
B. TALLADO: 1. Madera: a. Santería; b. Máscaras / 2. Guampa
C. FORJADO: 1. Oro y Plata / 2. lata
D. MODELADO
E. MOLDEADO
F. REPUJADO
G. TARACEADO
H. PIROGRABADO
I. ILUSTRACIONES:
: 1. Curuzú yeguá / 2. Pesebres / 3. Arquitectura y objetos para el culto funerario
J. FESTIVIDADES PATRONALES.
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Enlace a la GALERÍA DE OBRAS

miércoles, 9 de diciembre de 2009

CENTRO CULTURAL DEL LAGO (CCDL) - AREGUÁ / UNA INICIATIVA PRIVADA DE LA ARTISTA PLASTICA YSANNE GAYET

CENTRO CULTURAL DEL LAGO (CCDL) - AREGUÁ
UNA INICIATIVA PRIVADA DE LA

Ultiman detalles para habilitar en Areguá el Centro Cultural del Lago

** Para el próximo mes (enero 2010) está prevista la inauguración en la ciudad de Areguá del Centro Cultural del Lago (CCDL) con una exposición de las ceramistas aregüeñas Gladys y Teresa Vera.
** Por primera vez, se presentará al público una nueva línea de collares cuya denominación es “Yverá”.
** Los atractivos diseños fueron elaborados con la colaboración de la artista plástica y directora del CCDL, Ysanne Gayet, con quien, desde hace más de cinco años, las hermanas Vera han mantenido una excelente relación de trabajo además de un fluido intercambio de ideas creativas.
** El CCDL está situado sobre la calle Yegros c/Avenida Mariscal Francisco Solano López de Areguá y una vez abierto al público tendrá un horario de atención de viernes a domingo en horario continuado.** Las personas que deseen conocer más detalles sobre esta iniciativa privada pueden comunicarse a los teléfonos 0291-432293 y 0291-432633 o escribir al correo electrónico ysannegayet@hotmail.com

** “Han pasado más de diez años, desde que concebí la idea de formar un espacio cultural aquí en Areguá, y, finalmente –superando ciertos inconvenientes–, a principios del año, el 2010, el Centro Cultural del Lago abrirá sus puertas al público. La experiencia positiva que tuve, a raíz de trabajar con las maravillosas mujeres artesanas de Itá y Tobatí, en los años anteriores y posteriores a la creación del Museo del Barro –donde, en la ciudad de San Lorenzo fui cofundadora con Carlos Colombino y Osvaldo Salerno al final de la década de los ’70–, me llevó a querer repetir está experiencia; pero está vez, en mi pueblo adoptivo, Areguá, donde, estoy residiendo desde el año 1995”, dice Ysanne Gayet.
Fuente: Sección Arte y Espectáculos del diario ABC COLOR. Versión impresa del 8 de Diciembre de 2009 - Fotografías: Gentileza ABC COLOR

lunes, 23 de noviembre de 2009

TICIO ESCOBAR - UNA INTERPRETACIÓN DE LAS ARTES VISUALES EN EL PARAGUAY

UNA INTERPRETACIÓN DE LAS
ARTES VISUALES EN EL PARAGUAY
por
TICIO ESCOBAR
Editorial Servilibro,
Asunción-Paraguay 2007
(1ª edición, Tomo I, 1982 /
2ª edición, Tomo II, 1984)
Dirección editorial: Vidalia Sánchez
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Fuentes fotográficas: En la primera parte del libro, todas las fotografías tomadas por Miguel Chase Sardi pertenecen al Departamento de Documentación e Investigación del Centro de Artes Visuales / Museo del Barro. En la segunda parte, las fotografías cuyos nombres de autor no figuran fueron tomadas en su mayoría por Francisco Corral, pero algunas de ellas también provienen de los archivos del Departamento de Documentación e Investigación del CAV / Museo del Barro
Cuidado de la edición: Lia Colombino
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IMPORTANTE:
LAS OBRAS QUE FIGURAN EN ESTE LIBRO
ESTÁN CLASIFICADAS EN EL PORTALGUARANI.COM,
ASIGNADAS A CADA ARTISTA AL QUE HACE REFERENCIA,
ESPECIFICANDO CAPÍTULO Y HOJA
DONDE ESTÁ CATALOGADA.
EL MATERIAL QUE NOS OFRECE EL SEÑOR TICIO ESCOBAR
TIENE UNA IMPORTANCIA FUNDAMENTAL EN LA
DIFUSIÓN E INTERPRETACIÓN DEL
ARTE EN PARAGUAY.
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** Hace más de veinte años ocurrió un deslumbramiento en la historia y la crítica del arte latinoamericanas: los dos tomos -editados ahora en un volumen- de UNA INTERPRETACIÓN DE LAS ARTES VISUALES EN EL PARAGUAY.
** Eran tiempos de dictaduras terminales y conceptualismo político, de transiciones democráticas y bad painting cuando Ticio Escobar escribió una historia de lo visual que no era lineal ni teleológica, que negaba la totalización y celebraba el fragmento. Era la historia plural de las imágenes de un territorio geográfico y social más que de una nación.
** Para quienes nos iniciábamos entonces en la historia del arte, Una interpretación... era un modelo que desafiaba el registro de obras, el relato fáctico y la anécdota biográfica que dominaban los escritos sobre el arte. Escobar nos advertía que era posible una historia que desdibujase sus límites con la teoría crítica: otra historia para entender nuestra modernidad otra.
** Ticio Escobar desarrolla en su libro la experiencia en el mundo, singular y radical, de las artes visuales en el Paraguay: no intenta restituir el pasado, sino pensar los lenguajes del arte desde la vida presente. De este modo, si existir es interpretar, otorga existencia a las artes visuales del Paraguay: el encuentro con un acontecer inconcluso. – ROBERTO AMIGO. Buenos Aires, Junio de 2007.
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INTRODUCCIÓN (PRIMERA PARTE): Este trabajo tiene como objetivo constituirse en una de las posibles interpretaciones de la práctica estética desarrollada en el Paraguay, encarada fundamentalmente en un sentido de proceso. Por eso no pretende cubrir exhaustivamente y en un sentido documental todas las manifestaciones estéticas producidas en cada período, sino que intenta referirse a las características fundamentales del quehacer visual paraguayo en un proceso que arranca de los aborígenes, se enfrenta con los sistemas artísticos coloniales y se resuelve en formas que pueden llegar a ser propias en la medida en que sean capaces de expresar las nuevas condiciones del mestizo y el criollo provincial e independiente.
** En general, consideramos los fenómenos estéticos en cuanto expresivos de sus propias condiciones históricas y analizamos el conflicto cultural como imposición de nuevas pautas o como asimilación de las mismas en función de un desarrollo cultural propio.
** Esta primera parte se refiere a las artes visuales indígenas, las coloniales y las desarrolladas durante el siglo XIX; la segunda, tratará sobre las producidas en el siglo XX. El término "arte" está usado en un sentido amplio, comprensivo de toda producción de fenómenos estéticos. No nos referimos a la arquitectura porque, a pesar de que la consideramos un fenómeno visual especialmente significativo, entendemos que constituye un sistema complejo no reductible a este nivel de análisis.
** El trabajo está concebido originariamente en tres secciones: la relativa a la cultura indígena, la colonial y la del período independiente correspondiente al siglo XIX, pero debido a la extensión de la segunda sección, la dividimos a su vez en otros capítulos: el choque cultural, el arte indígena colonial, el mestizo popular, el criollo y el misionero.
** La ausencia de estudios acerca del arte indígena en el Paraguay nos lleva a basarnos esencialmente en los análisis etnográficos acerca de la cultura material aborigen (muy especialmente los de la Dra. Branislava Susnik), así como en las piezas obrantes en el Museo Etnográfico "Andrés Barbero", en colecciones particulares y en la producción actual de las etnias paraguayas. En ocasiones tomamos en cuenta investigaciones acerca de otras etnias sudamericanas, especialmente brasileñas, que pueden servirnos no sólo por la vía analógica, sino porque en muchos casos recaen sobre grupos etnoculturales emparentados con los habitantes del Paraguay y con iguales pautas visuales. La unidad de la cultura indígena dificulta la consideración de la práctica artística en el sentido específico en que la entendemos hoy; siempre la segmentación del hecho estético inevitablemente corresponde a un análisis arbitrario basado en modernas epistemologías y en un concepto de la "autonomía estética" forjado por la filosofía del arte de Occidente.
** A partir del Cap. II se estudian el choque de las culturas y el inicio de los diferentes sistemas de aculturación colonial. En realidad, la Conquista y la Colonización no constituyen sino el comienzo de un largo proceso de desestructuración de las culturas indígenas que continúa hasta hoy; acá planteamos sólo el inicio de ese proceso, pues creemos que corresponde al momento esencial en el cual se definen distintas situaciones que básicamente se mantienen: progresiva desarticulación sociocultural indígena y desarrollo de una cultura mestizo-popular. Por razones metodológicas, al analizar el arte colonial indígena y el popular no detenemos sus desarrollos y los estudiamos hasta la época actual, pues creemos que son los únicos fenómenos visuales cuya continuidad formal no se vio esencialmente interrumpida desde la Colonia.
** En cuanto al "Barroco" misionero, no nos referimos más que a aquellos aspectos relacionados con el proceso que seguimos; en este caso, con la posibilidad que tuvo el pensamiento visual indígena de integrar diferentes aspectos de la cultura impuesta por las misiones.
** En el período independiente, no volvemos a mencionar el desarrollo del arte popular, que continuó bajo Francia y los López, sino que analizamos sólo los nuevos factores que aparecieron entonces.
** Queremos dejar constancia de la valiosa colaboración de la Dra. Branislava Susnik, del Prof. Miguel Chase-Sardi y de todas las personas e instituciones que nos han facilitado material bibliográfico, informes y fotografías o nos han dado acceso a las piezas de sus colecciones cuyas fotograbas ilustran este texto. - TICIO ESCOBAR. Asunción, 10 de julio de 1980.-
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INTRODUCCIÓN (SEGUNDA PARTE): Así como el análisis desarrollado en la primera parte, el contenido de ésta pretende fundamentalmente constituirse en una interpretación de la plástica producida en el Paraguay -en este caso en el S. XX- y no intenta agotar hechos o fenómenos, sino referirse a ellos en cuanto se vuelven relevantes para comprender y explicar un proceso. Una interpretación supone necesariamente una selección de acuerdo a un punto de vista que, en ningún caso, se presenta como el único. El intento de volver comprensibles los hechos ordenándolos según cierta perspectiva, así como el proyecto de encontrar una conexión y una continuidad en los complejos y variados fenómenos de la práctica creativa concreta, empobrecen la dinámica del acontecer real, pero constituyen el inevitable precio de la búsqueda de un proceso dotado de cierto sentido. Por otra parte, el hecho de que esa búsqueda no pueda apoyarse en la tradición de un sistema teórico -que, en lo referente a la plástica, en el Paraguay no existe- dificulta sus alcances y vuelve más provisionales sus presupuestos.
Tanto la reducción del campo de estudio como la utilización de criterios de periodización y la elección de ciertos problemas considerados pertinentes para estudiar el desarrollo de la plástica, están condicionados por esa simplificación de la realidad que imponen las explicaciones y por esa falta de un pensamiento global acerca del quehacer creativo.
** En primer lugar, dejamos de lado algunos aspectos de la producción estética visual (fotografía, arquitectura, diseño, artes gráficas, escenografía, etc.) en la medida en que la fragmentación del campo cultural en el Paraguay -hecho que analizamos en el texto-ha promovido el aislamiento de sus diferentes prácticas y la falta de una relación orgánica entre ellas, que determinaron a seguir dinámicas particulares y estudios compartimentados. Por eso se vuelve metódicamente eficaz restringir nuestro campo de trabajo refiriéndonos sólo a aquellas expresiones visuales integradas en un proceso específico.
**En segundo lugar, la segmentación de ese proceso en períodos históricos determinados es inevitablemente arbitraria y corresponde a una necesidad de ordenar el material en esquemas explicativos.
**La utilización de determinados problemas que sirven de base a este estudio también se apoya en criterios de pertinencia interpretativa. Por un lado, la oposición forma/contenido se dirige a aprehender el hecho estético tanto en su estructura propia como en el marco de sus condicionantes sociales; por otro, la relación particular/universal busca comprenderlo en su particularidad histórica sin desconectarlo de la creación universal. La absoluta carencia de estudios sistemáticos acerca de una sociología de la cultura paraguaya; la ausencia, incluso, de una interpretación social de la historia en el Paraguay, dificultan en gran medida la posibilidad de una inscripción adecuada del discurso estético en su inseparable contexto histórico-social y hacen que, muchas veces, debamos recurrir al desenvolvimiento inmanente de las formas estéticas como variable principal, sin que esto signifique, al menos como postura teórica, una actitud formalista que desconozca la gran presencia de las fuerzas sociales en la configuración de lo visual.
** Por otra parte, conscientes de que una interpretación de los procesos artísticos, aunque deba considerar fundamentalmente los condicionantes históricos, las tendencias y los problemas en términos colectivos, no puede desvincularse del hecho creativo singular, incluimos en cada capítulo un apéndice que comprende análisis particulares de obras concretas y permite individualizar mejor a cada artista. La elección de las obras comentadas obedece tanto a criterios de valoración estética como de relevancia histórica; por lo que a veces nos referimos a piezas que, si bien distan mucho de ser sobresalientes, pueden expresar aspectos de su tiempo y alcanzan, por lo tanto, un valor representativo. Como contrapartida, no analizamos separadamente obras de artistas como, por ejemplo, Julián de la Herrería o Guevara, que, aunque hayan logrado resultados estéticos innegables, se desarrollaron esencialmente fuera del proceso que nos ocupa. El hecho de que la creación plástica va adquiriendo un sentido explícito de proceso recién a partir de la década del'50, lleva a considerar a ciertos artistas anteriores a ese momento como individualidades aisladas. Por ejemplo, Samudio, de la Herrería, Bestard, Bandurek e, incluso, posteriormente Rossi, Plá, Abramo (iniciadores ya éstos del movimiento renovador) son aún tratados en forma individual o como representantes singulares de determinadas posturas, mientras que los artistas que aparecen luego son estudiados bajo las tendencias en las que se ubican sus obras o los problemas que las mismas enfrentan.
** Dado que, una vez más por razones metodológicas, hemos optado por analizar sólo una obra de cada artista, la ubicación de ésta en un período determina-do es en muchos casos convencional; trabajos como los de Edith Jiménez, Olga Blinder, Carlos Colombino, Ignacio Núñez Soler, etc., son situados en un cierto momento sin que este hecho signifique la ausencia de una obra relevante en otros.
Los comentarios sobre las obras utilizan aproximaciones metodológicas diferentes y distintos criterios, según se busque resaltar tal o cual aspecto que las relacione mejor con el proceso analizado en el texto. Así, por ejemplo, cuando se pretende señalar la importancia que va tomando la organización formal en una obra, se hace hincapié en los aspectos compositivos y estructurales, mientras que en una obra conectada con las direcciones analíticas o fantásticas se subraya el sentido discursivo de la imagen o se recalcan ciertos contenidos expresivos.
** Para terminar, queremos agradecer la colaboración de las personas que, como José C. Rodríguez, desde su experiencia en distintas disciplinas, aportaron valiosos comentarios y sugerencias, la de Osvaldo Salerno que diagramó página por página y supervisó cuidadosamente todo el proceso gráfico, así como la de Francisco Corral, que tuvo a su cargo la dificultosa tarea de tomar las fotografías, y la de todas las instituciones y particulares que nos han facilitado material bibliográfico, informes e ilustraciones o nos han dado acceso a las obras de sus colecciones cuyas fotografías ilustran este texto. TICIO ESCOBAR. Asunción, 3 de enero de 1984
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ÍNDICE GENERAL
PRIMERA PARTE: ARTE INDÍGENA - ARTE COLONIAL SIGLO XIX

Dedicatoria, Introducción
CAPÍTULO I: LOS ORIGINALES SISTEMAS ARTÍSTICOS
· Los supuestos culturales de una estética indígena
· Los sistemas visuales indígenas: l. Abstracción y significados / 2. Las formas visuales primeras / 3. Los contenidos tribales básicos: a) Los contenidos míticos y rituales, b) Identificación y funciones sociales, c) Las funciones subsistenciales / 4. Lo propiamente estético en la cultura indígena
NOTAS DEL CAPÍTULO I
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CAPÍTULO II: EL ENCUENTRO DE LAS CULTURAS
· Los sistemas artísticos durante la Colonia: El arte colonial, ¿un arte mestizo?
· La Colonia y la producción estética
NOTAS DEL CAPÍTULO II
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CAPÍTULO III: EL ARTE INDÍGENA A PARTIR DE LA COLONIA.
· A. Imagen extranjera y ornamentación indígena: 1. Lo propio / 2. Lo propio y lo ajeno: a. Elementos figurativos en la decoración de cerámicas y calabazas, b. El caso de las pipas payaguá / c. La decoración de los tejidos chaqueños
· B. La influencia de la imagen extranjera en formas, técnicas y materiales indígenas: l. Formas: a. Modelado, b. Talla, c. Símbolo y forma / 2.Técnicas y materiales
· C. La muerte del símbolo
· D. La imagen hoy. La continuidad de los códigos
NOTAS DEL CAPÍTULO III
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CAPÍTULO IV: ARTESANÍA POPULAR Y MESTIZAJE
· l. La cerámica popular paraguaya: Formas, Técnicas y procedimientos, Decoración
· 2. La santería popular: Los talleres "santeros" de los tava, La imaginería como práctica popular
· 3. Las máscaras
· 4. Tejidos y bordados. Cestería
· 5. Artesanía en cuero
NOTAS DEL CAPÍTULO IV
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CAPÍTULO V: LOS USOS DEL KARAÍ
· Orfebrería, Artesanía en madera y hierro, Las "bellas artes".
NOTAS DEL CAPÍTULO V
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CAPÍTULO VI: EL BARROCO COMO ARTE DE LAS MISIONES...
· l. El nivel estético del barroco misionero: a) El barroco como política de la Contrarreforma, b) Talleres: artes y oficios
· 2. El barroco como lenguaje impuesto: a) La imagen ajena, b) Los temas locales
· 3. El barroco hispano-guaraní
· 4. El barroco misionero, ¿un arte mestizo?
· 5. La especificidad del arte misionero: a) Las limitaciones jesuíticas, b) Las posibilidades del barroco.
NOTAS DEL CAPÍTULO VI
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CAPÍTULO VII: EL PERÍODO INDEPENDIENTE
· l. El Supremo
· 2. La apertura de los López. Independencia y aculturación: a) Las oscilaciones del gusto: un nuevo refinamiento, b) Un arte oficial. Los primeros pintores
· 3. La guerra: a) El periodismo combatiente, b) La imagen como arma de combate: el grabado de la resistencia
NOTAS DEL CAPÍTULO VII
BIBLIOGRAFÍA GENERAL, PRIMERA PARTE
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SEGUNDA PARTE: SIGLO XIX Dedicatoria, Introducción
CAPÍTULO I: LOS INICIOS
· Las condiciones de la producción de las bellas artes: l. Una vieja marginalidad / 2. Una nueva dependencia
· Los primeros maestros europeos
· Las nuevas tendencias
COMENTARIO DE OBRAS - CAPÍTULO I / NOTAS DEL CAPÍTULO I
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CAPÍTULO II: LA TRANSICIÓN
· Los problemas / Las tendencias / Los representantes
COMENTARIO DE OBRAS - CAPÍTULO II / NOTAS DEL CAPÍTULO II
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CAPÍTULO III: LA RUPTURA: EL NUEVO ARTE
· Los problemas
· Formas y tendencias
· Las marcas: 1. Marginalidad / 2. Condición exclusivista, minoritaria / 3. Dependencia
COMENTARIO DE OBRAS - CAPÍTULO III / NOTAS DEL CAPÍTULO III
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CAPÍTULO IV: LA APERTURA
· La afirmación / Las influencias vanguardísticas / Los problemas / Las tendencias / Técnicas y materiales. El grabado
COMENTARIO DE OBRAS - CAPÍTULO IV / NOTAS DEL CAPÍTULO IV
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CAPÍTULO V: LA CONSOLIDACIÓN
· Las nuevas condiciones de la producción artística: 1. La producción estética y el mercado / 2. Aislamiento y marginalidad / 3. Las nuevas condiciones del arte popular
· Los problemas
· Técnicas y materiales
· Nuevas tendencias y contenidos: 1. Figuración / 2. Abstracción / 3. Las tendencias analíticas
COMENTARIO DE OBRAS – CAPÍTULO V – NOTAS DEL CAPÍTULO V
BIBLIOGRAFÍA. Publicaciones varias citadas en el texto.

lunes, 2 de noviembre de 2009

Muestra Cierre del Ciclo Talleres Creativos Populares 2009 del CÁNTARO ESPACIO CULTURAL / Muestra de Tallas Campesinas del Artista JOSÉ ESCOBAR

El CENTRO CULTURAL CITIBANK
Y
El CÁNTARO ESPACIO CULTURAL
Presentan:
Muestra Cierre del Ciclo Talleres Creativos Populares 2009
Pintura – Xilografía – Máscaras Campesinas
Cerámica Popular y Aregueña
Mosaico – Pandorgas – Pirizales
Teatro – Títeres – Tallas Indígenas…

y
Muestra de Tallas Campesinas del Artista
JOSÉ ESCOBAR de ALTOS

Martes 03 de noviembre de 2009 – 19:30 horas.
CENTRO CULTURAL CITIBANK
(Mariscal López y Cruz del Chaco)


** Muestra Cielo Talleres Creativos populares: Esta muestra tiene el objetivo de mostrar el resultado de un proceso de trabajo comunitario realizado en disciplinas diversas en el Espacio Cultural El Cántaro los fines de semana durante 9 meses.
** Durante este tiempo, a través de los diferentes talleres hemos logrado rescatar saberes manuales olvidados, el respeto y valoración del arte de comunidades alejadas.. así, parte de los trabajos en barro, grabado, títeres, pandorgas, máscaras, mosaicos, tallas populares, teatro, pirí quedan como testimonio dé esta experiencia; con una finalidad común: la de ofrecer opciones diferentes y gratuitas mediante el acceso a prácticas culturales nuestras en un espacio libre para desarrollarlos como es el Cántaro y en un entorno privilegiado como es Areguá,
** El Centro Cultural de España Juan de Salazar, La Embajada de España, La Cooperación Española y los Amigos del Cántaro nos dieron el empuje material y moral para realizar este Ciclo. Dimos oportunidad a profesores jóvenes recién egresadas de Bellas Artes y a los propios artistas populares e indígenas para manejar sus propios talleres. Esta muestra es el resultado; más que calidad artística, creemos que hemos logrado potenciar la calidad humana y solidaridad en trabajo grupal y el aporte social gracias a más de 200 participantes que pasaron durante todo este tiempo por los talleres, ya sean niños, jóvenes y adultos de Areguá y comunidades aledañas. Va nuestro agradecimiento a todos ellos.
** Nos pareció justo ceder un espacio propio a JOSÉ ESCOBAR. El formó parte del Ciclo dirigiendo el Taller de Máscaras en el CÁNTARO ESPACIO CULTURAL (Ciclo 2009) ; la creatividad, la variedad y calidad de sus trabajos están en las piezas expuestas. Es un homenaje merecido hacia él y a través suyo a la riqueza oculta del arte popular campesino. El es oriundo de Altos, pueblo que tiene tradición franciscana en tallas de madera.