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lunes, 9 de agosto de 2010

JOSEFINA PLÁ - DIBUJO AUTÓNOMO (1946-1964) - EL DIBUJO EN EL PARAGUAY / Fuente: DIBUJO EN EL PARAGUAY, MAGISTER GALERÍA DE ARTE, ASUNCIÓN 1985.


APARICIÓN LOCAL DEL DIBUJO AUTÓNOMO
(1946-1964)
Documento de
JOSEFINA PLÁ
(Enlace a datos biográficos y obras
En la GALERÍA DE LETRAS del
www.portalguarani.com )
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II.- APARICION LOCAL DEL DIBUJO AUTONOMO (1946-1964)
La emancipación más arriba referida, aunque insinuada en las caricaturas incisivas de Acevedo; e iniciada explícitamente en el exterior con Guevara y Sorazábal, podemos darla por establecida localmente en la obra de Ofelia Echagüe Vera, maestra de varios de los artistas de la segunda etapa. Aquélla en la cual el dibujo reclama autónomo rango expresivo, se aparta de sus añejos fundamentos ancilares, y abre paso a su vez a una tercera etapa. El dibujo ahora empareja con otras técnicas en valores intrínsecos. El dibujo antes inferiorizado en el terreno crematístico, rivaliza con la pintura y hasta le disputa con éxito en algún caso la precedencia. La línea, en suma paraleliza, en lo estético, la definición que dio en lo espacial la geometría: la distancia más corta entre el impulso y la forma. Factores diversos de no fácil rastreo, pero entre los cuales podríamos enumerar -sin entrar en el análisis de las respectivas posibles o probables gravitaciones en el proceso- el ejemplo de BANDUREK con sus dibujos de paisajes y figuras en tinta china; el magisterio de OFELIA ECHAGÜE VERA en sus clases del Ateneo; de JOÃO ROSSI con sus aportes teóricos (seguimos un orden cronológico) dan como resultado, al comenzar la década del 50, la aparición de los primeros artistas locales de vocación dibujística definida, es decir cultores del dibujo por él mismo: por fijación en sus virtualidades estéticas, de acuerdo a los términos ya repetidamente señalados. Estos artistas forman parte del llamado Grupo ARTE NUEVO.
Posteriormente a las influencias indicadas, anotamos la presencia de LIVIO ABRAMO, destacado grabador y dibujante brasileño (se ha visto en él al maestro del grabado moderno de su país) vinculado ya decisiva y definidamente a la crónica de nuestras artes plásticas. Es indudable que su ejemplo magistral contribuyó a que la naciente actitud respecto al dibujo no sólo se mantuviese sino que robustecida siguiera hallando adeptos.
A todos estos factores debemos añadir el impersonal pero considerable aporte informativo sugestivo y crítico, representado por las Bienales de San Pablo y otras muestras internacionales o no, visitadas por los artistas locales: el creciente contacto establecido así con los ambientes extrafronteras, donde el dibujo hallaba cada vez mayor y más prestigioso espacio, constituyéndose en medio de expresión cada vez más consustanciado con la sensibilidad contemporánea.
En el pequeño grupo inicial, destaca por su temprana revelación JOEL FILÁRTIGA (1933) cultor vitalicio del dibujo, que no se desmiente como tal desde su aproximación al GRUPO ARTE NUEVO, aún adolescente.
JOEL FILÁRTIGA se caracteriza, no sólo por la sistemática perseverancia de su labor -ha realizado, exposiciones individuales numerosas, sobre todo en Norteamérica- sino también por la sostenida continuidad de su línea temática y formal.
Sus composiciones acumulativas, barrocas, en ocasiones laberínticas, se adscriben formalmente a un figurativismo simbólico en ocasiones, engañosamente decorativo a veces, y en realidad, de neta prosapia surrealista, cuyos elementos se ligan o imbrican sin otro orden o relación del que establece un juego libérrimo de imantaciones sígnicas, al parecer líricas; en realidad crípticamente inquietantes. En los últimos lustros, nuevos signos, aumentando su carga dramática y su recurrencia, exacerban el latente expresionismo.
Una fantasía inagotable, a la vez que una gran pureza de líneas caracterizaron desde el principio a este artista, tanto como la unidad de su estilo, si entendemos por tal la clave que organiza sus signos. La unidad de su temática es absoluta; y su dedicación perseverante lo constituye en paradigma vocacional para las generaciones siguientes.
Se ha dicho ya más de una vez que el movimiento vinculado al grupo ARTE NUEVO reunió (como antes el movimiento renovador en literatura del 40) varias generaciones. JOEL FILÁRTIGA representa en este grupo con ALDO DELPINO (pintor que no perseveró en la medida precisa) y el benjamín CARLOS COLOMBINO (1937) la generación más joven. Pero como se ha señalado, sólo Joel Filártiga se da característicamente como el dibujante en ese grupo, y se anticipará por su rumbo electivo a la generación que surge en la década siguiente.
La instauración -en realidad renacimiento a larga distancia del grabado por largo tiempo postergado- con la presencia de LIVIO ABRAMO (1903) desde 1956, abre una época en la cual surgen numerosas vocaciones de la gubia, casi todas activas hasta hoy, junto con su ilustre maestro. Tal vez se considerará osada la suposición de que este cultivo del blanco y negro en el grabado y la naturaleza dibujística, enmascarada, de éste, (a la cual hemos aludido ya) puede haber contribuido a predisponer a los jóvenes alumnos de las clases de Livio en el Centro de Estudios Brasileños, y a otros fuera de él, a la práctica del dibujo puro. En todo caso la presencia y labor del mismo maestro, eximio dibujante, influyó en manera y grado hasta hoy no debidamente apreciados fuera de los medios artísticos. El ejemplo de LIVIO ABRAMO a nuestro parecer; no fue solamente estimulante, sino también elocuente testimonio persuasivo de las posibilidades que el dibujo ofrece al artista y de las riquezas de valores de los cuales como ejercicio autónomo puede ser instrumento.
La presencia de LIVIO ABRAMO en nuestros medios artísticos desde hace ya treinta años, ha sido lo suficientemente proficua en sus resultados como para que su nombre se imponga categórico siempre que se trate de hacer la crónica del grabado y dibujo desde esa fecha en el país. Pero además, una parte -una etapa bellísima de su obra- está inspirada en el paisaje de nuestra tierra.
Aunque a lo largo de etapas asimismo definidas perfectamente en temática (e inclusive interesadas en paralela búsqueda de técnica o materias) otros pintores de definida vocación, miembros del GRUPO ARTE NUEVO, han dedicado al dibujo etapas de su trayectoria artística. Etapas cuya insistencia y duración, variables según los casos, permiten catalogarlos como dibujantes. Así sucede con OLGA BLINDER y CARLOS COLOMBINO.
OLGA BLINDER es autora de grabados inicialmente sólo en blanco y negro, dramáticos poemas plásticos en que se equilibran sensibilidad y fantasía; alcanza en muchos de ellos calidad excepcional. Olga ha realizado también dibujo al lápiz en retratos, sobre todo durante una época, dibujos coloreados, también dibujos en tinta china, de línea segura, y limpia, en composiciones simbólicas, de un duro expresionismo. Un expresionismo que querríamos llamar de hálito "extraterrestre", en lo que esta palabra puede conllevar de "profético". Es de lamentar que hasta ahora no haya insistido en ellos. Los grabados de Olga nos hacen volver insistentemente sobre la idea de que grabado es dibujo en sí mismo, es decir, que podría definírselo como una más de las técnicas del dibujo. Entre el dibujo "elaborado", sostén de la pintura, y el dibujo "por sí mismo" se extiende un área dilatada en la cual el grabado podría hallar su sitio. A reflexiones análogas se presta la obra internacionalmente reconocida, de CARLOS COLOMBINO.
Quizás pudiéramos decir que en CARLOS COLOMBINO, arquitecto, la pintura, es decir, la modalidad en la cual intrínsecamente se reconoce, es, en él, primordialmente, construcción lineal. Sus considerables y extensas series de xilopinturas, resultarían, una por una, inconcebibles, si se eliminase de ellas lo que representa plásticamente la función delimitadora lineal, operada por la gubia. Y no podemos evadir la obsesión de considerarlo, invariablemente, esencialmente, dibujante.
No importa que en la mayoría de sus obras el color asuma existencial presencia, fundida en unidad expresiva.
Sin embargo, hay una época (década del 70) en la cual Colombino se solidariza, en forma total, como ya no lo hará luego más, hasta ahora, con a sencilla y originaria definición del dibujo puro, autónomo, en una serie de composiciones, estructuras de elementos geométricos, en las cuales la línea asume función tectónica, interpretando -o reduciendo- las masas a formas tridimensionales, imponiendo así al trazo la máxima desnudez y al propio tiempo la máxima tensión expresiva. El paisaje se ofrece, así, como su propia radiografía arquitectónica: la visión del arquitecto se adueña de lo telúrico y aunque resulte audaz la imagen, parecería que el artista "desviste" el paisaje de añadidos y crecimientos pasajeros regresándolo, desnudo, a lo que sería su "forma concebida".
Con Colombino se cierra este segundo período de la crónica del dibujo en nuestras artes plásticas, período en el cual entran a funcionar ya los factores de desarrollo que encontraron sus mantenedores en las nuevas generaciones surgidas en los años inmediatamente posteriores a 1960, y en los cuales más de un hombre destaca internacionalmente.
Los elementos estimulantes y activos de este período siguen operando. El magisterio de LIVIO ABRAMO; el ejemplo de los artistas del GRUPO ARTE NUEVO, la energía y entusiasmo de Colombino, conquistando puestos internacionales por el arte local y propiciando iniciativas constructivas, contribuyen a crear el ambiente en el cual se desenvuelven, numerosas y bien dotadas, las generaciones nuevas.
JOSEFINA PLÁ

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ENLACES A OTROS ENSAYOS DEL DOCUMENTO:
EL DIBUJO EN EL PARAGUAY
I- ETAPA "HEROICA": (18...-1946) por JOSEFINA PLÁ
II.- APARICIÓN LOCAL DEL DIBUJO AUTONOMO (1946-1964) por JOSEFINA PLÁ
III - LA EDAD DE ORO (1965 - 1978) por OSVALDO GONZÁLEZ REAL
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DIBUJO EN EL PARAGUAY (1908 - 1978)
I PARTE (1908-1946)
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II PARTE (1946-1964)
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III PARTE (1965-1978)
*. GABRIEL GONZÁLEZ
ENLACES A DATOS BIOGRÁFICOS Y
GALERÍA DE OBRAS
DE LOS ARTISTAS MENCIONADOS
EN LA GALERÍA DE ARTES
del
www.portalguarani.com
.
Fuente: DIBUJO EN EL PARAGUAY
MAGISTER GALERÍA DE ARTE,
NOVIEMBRE - DICIEMBRE,
ASUNCIÓN - PARAGUAY - 1985.

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